Yo tengo una duda. Bueno, la verdad es que tengo muchas, pero la que hoy me abruma es la siguiente. Alemania, un país que cada cuatro o cinco décadas enseña a Europa  su verdadera y siniestra faz, ha advertido a Grecia que exigirá a los partidos políticos que firmen un compromiso previo a las elecciones de que mantendrán las reformas aprobadas anoche en el Parlamento. Dejando al margen que hace 15 años una declaración así habría supuesto la ruptura de relaciones diplomáticas con Alemania, por tener el atrevimiento de hacer exigencias sobre los asuntos internos no ya de un país extranjero sino incluso de sus partidos políticos, me preocupa una cosa: si algún partido decide no firmar tal compromiso, ¿qué respuesta dará Frau Merkel? ¿Será quizás la de exigir la ilegalización de dicho partido para evitar que se presente a las elecciones, sabedora de que tiene más opciones que ningún otro a recibir la mayor parte de los votos? No entro en si es bueno o no que Grecia se mantenga en el euro, ni si hay Europa o no fuera del Euro, porque son asuntos que se me escapan absolutamente. Sólo digo que no puede ser que así, tan fácilmente, se esté instalando en Europa un sistema colonial en el que en Berlín mandan tan descarada y groseramente, y los demás, no tengamos más remedio que obedecer. Algunos dirán que es la democracia, y que Alemania pone mucho en la construcción Europea y tiene derecho a defender sus intereses. Quizás sea cierto. También habrá que ver qué actitud tenía Alemania hacia Grecia cuando no había problemas, o cuando no se conocían las trampas que la derecha griega -porque fue la derecha- falseó las cuentas. Pero lo cierto es que estas formas de Alemania son inadmisibles, y realmente no hay autoridad democrática europea alguna que tenga legitimidad para imponer a Grecia ni a sus partidos políticos, ni a su Parlamento, nada, sencillamente, porque las autoridades europeas, recordémoslo, no tienen origen directamente democrático.

Por esto, lo que está ocurriendo en Grecias es un Anchluss en toda regla. No deberíamos permitirlo.

 

Venga... meta ruido por ahí



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