¿Y ahora qué?

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El otro día escribí un twit que enfadó a dos amigos sindicalistas, uno de UGT y el otro de CCOO, y se inició un debate acerca de si ambos sindicatos tienen o no demasiado puesta la vista en llegar a acuerdo, y en si no es demasiado tibia la respuesta que están dando no ya a la reforma laboral sino a la sucesión de ataques que se están produciendo contra  derechos conseguidos tras décadas de luchas y sacrificio de quienes nos precedieron. En otros hilos de twits se habla de cosas parecidas, y algunos ponen de ejemplo de actuación a los sindicatos vascos, que han convocado una huelga general en Euskadi para el 29 de marzo.

Y yo, la verdad es que en esto –como en casi todo últimamente- me encuentro en un auténtico berenjenal. Fui militante de CCOO, y abandoné el sindicato porque me dejó tirado, junto a otro compañero que fuimos represaliados precisamente por nuestra actividad sindical en CCOO en nuestra empresa. Era un periódico de una capital de provincias, y parece que CCOO no quiso enfrentarse a él. Así que nos sacrificó con milongas. Evidentemente, me di de baja en el sindicato, pero desde fuera, lo seguí considerando mi sindicato, y lo apoyé siempre. Aún hoy, creo que hay que reconocerle la mayoría sindical de que dispone, y creo que hay que separar a los militantes que realizan el trabajo sindical en las empresas, en condiciones cada vez más precarias –es heroico, por ejemplo el trabajo de los compañeros de CCOO en El Corte Inglés- de las cúpulas, compuestas en muchos casos por personas que hace años que no pisan una sección sindical y una empresa más que de visita.

Tras el éxito de las manifestaciones de hoy, sin duda CCOO y UGT se pondrán a trabajar en la convocatoria de una huelga general. En mi opinión, lo primero que deberían hacer es sumarse a la convocada por los sindicatos mayoritarios en Euskadi, y pensar si el 29M es buena fecha para hacer la convocatoria extensiva a toda España o quizás hay que buscar otra fecha, para dar dos golpes, eso sí, acompañando la convocatoria de Euskadi con manifestaciones masivas de apoyo en todas las ciudades españolas.

En cualquier caso, y como ha señalado alguien en twitter, los sindicatos -y todos nosotros- no deberíamos perder de vista que el objetivo no es llenar las calles de gente, ni tener éxito en una huelga general, sino echar atrás la reforma laboral. Y eso, probablemente no se va a conseguir con una huelga general de 24 horas, ni con unas cuantas manifestaciones por masivas que sean. Los sindicatos mayoritarios tendrán la tentación de –si las protestas son efectivamente masivas, y la huelga sale bien- sentarse con el gobierno y llegar a algún acuerdo puntual. No es posible eso, ni debemos aceptarlo: si algún día, el mismo gobierno que hoy clama contra los sindicatos alaba su responsabilidad, es que nos han dado gato por liebre.

Sin embargo, hay que pensar lo que significa hoy, con la reforma laboral vigente, participar en una huelga general en cuya represión van a poner gobierno y patronal toda la carne en el asador. De entrada, a cualquier trabajador se le puede despedir casi sin explicación alguna. Eso es algo que los empresarios españoles, que son unos sinvergüenzas, saben y van a usar en los días previos a la huelga, para sembrar el miedo entre sus empleados. Por eso, es importante que haya piquetes y que sean contundentes y no sólo informativos: mucha gente va a querer hacer huelga, pero no se va a atrever: hay que impedirles físicamente entrar a trabajar, para que los empresarios no puedan acusarles de nada. Hay que parar el transporte, con cualquier medio. No se pueden aceptar servicios mínimos en el transporte de ninguna manera, y hay que sembrar el caos en las carreteras. No estamos hablando, pues, de una de esas huelgas generales que se hacían antes: estamos hablando de multiplicar la contundencia a la hora de golpear a un enemigo que ha elevado la intensidad del ataque hasta lo indecible. Y por cierto, hay que empezar a pensar que, probablemente en muy poco tiempo, las huelgas deban hacerse en la ilegalidad, si prosperan las propuestas de la CEOE, que prosperarán. Así que a entrenarse.

No hay que dejarse engañar por los cantos de sirena de la derecha acerca del derecho al trabajo de los esquiroles. No todos los esquiroles los son por decisión propia. Hay que saber diferenciar. A los esquiroles obligados, hay que facilitarles el no entrar a trabajar, a los esquiroles vocacionales hay que hacerles sentir el miedo.

Nos encontramos, que no lo dude nadie, ante un episodio de lucha de clases, en España y en la Unión Europea. El enemigo está atacando con contundencia, con decisión y sin complejos. Debemos tomar conciencia de ello y responder al ataque con la misma contundencia.

Pero como decía antes, creo que con una huelga general de 24 horas, salvo que deje al gobierno en estado de shock, como ocurrió el 14D por lo inesperado, no se va a resolver el problema que tenemos: hay que tumbar la reforma laboral, y no solamente corregirla, como han dicho esta mañana algunos en la Puerta del Sol. Una huelga indefinida es probablemente insostenible: el estado tiene en su mano todas las herramientas propagandísticas y represivas para acabar con ella. Por eso, hay que buscar formas de causar daño y de, como decía alguien en twitter esta mañana, sembrar el caos: ellos tienen el poder de imponer una legislación injusta, nosotros el de sembrar el caos. Estamos en guerra y somos la parte débil, porque el enemigo tiene las fuerzas represivas y propagandísticas de su mano. En estas condiciones, no hay más remedio que poner a la imaginación a buscar formas de golpear que hagan daño real y cuyo riesgo asociado podamos asumir. Ya lo hicimos con la insumisión.

Y eso ya no es cosa de los sindicatos, es cosa de todos, pero hay que ponerse a pensar cómo.

9 Responses to "¿Y ahora qué?"
  1. Me parece muy puesto en razón y muy realista todo. Sólo añadiría un matiz: no se trata de salvar o condenar a personas concretas de los sindicatos mayoritarios (y de los no tan mayoritarios, añadiría yo), sino de juzgar el comportamiento de las estructuras sindicales y su utilidad en tanto que tales para realizar las tareas que usted marca, que básicamente son las que se necesita realizar a corto plazo.

    Yo coincido con usted en la conveniencia de separar el grano de la paja y de no meter en el mismo saco a las cúpulas y a la base de los sindicatos. Pero, en primer lugar, ¿hasta dónde llega la cúpula, dónde empieza la “base”? En realidad yo creo que no es tanto un problema de la situación que cada militante sindical ocupa en la jerarquía interna del sindicato, sino en la consideración que se tiene del trabajo sindical, para qué debe servir y para qué, no. No olvidemos que sidicalistas beneficiados por este sistema de sindicatos domesticados, los hay en muchas escalafones diferentes.

    Siempre es mejor ser un sindicalista honrado que uno corrupto, pero tan importante o más es ser un sindicalista dispuesto a defender los intereses de su gente, y no solamente los suyos particulares.

    Un saludo

  2. Los derechos de los trabajadores se conquistaron en una epoca, donde era necesario que el pueblo dispusiera de poder adquisitivo para poder consumir los bienes y servicios que otros fabricaban y con los que se hacian millonarios.

    Los “derechos” de los trabajadores se pierden en una epoca donde ya no son necesarios porque la sociedad de consumo se ha terminado.

    Esto es lo que hay de fondo. Otra cosa es evitar que 4 hijos de puta se pongan las botas utilizando la perdida de derechos laborales que la aplicación de esta “reforma fascista” consolida.

    Para ello la “rebelión” social, expresada mediante huelga general -derecho que pronto van a cercenar para impedir que sea usado-, o mediante cualquier otro medio, legal o ilegal, es imprescindible, pero es también imprescindible que esta rebelión sea instrumentalizada politicamente por un partido que ANTES prometa en publico y de forma inequivoca, la DEROGACION ipso.facto de esta reforma.

    Si no hay politica que apoye esta rebelion, no hay ninguna posibilidad de conseguir los objetivos que se marcan, por lo menos de forma pacifica.

    Salut.

  3. Zenon dice:

    @ATEO – ROJO – MASON:

    Mire. Esto está bien. Muy bien diría yo

    “…es también imprescindible que esta rebelión sea instrumentalizada politicamente por un partido que ANTES prometa en publico y de forma inequivoca, la DEROGACION ipso.facto de esta reforma…

    Ahora solo le falta añadir que si esa opción no consigue el suficiente respaldo en las urnas, ahuecará el ala y dejara actuar a “la mayoría” o ¿No me dirá que: “… la «rebelión» social, expresada mediante huelga general… o mediante cualquier otro medio, legal o ilegal…” es para usted, suficiente?

    Medite usted bien, aunque no me la exprese, su respuesta

    Piense que “sus” objetivos pueden no concordar (Y de hecho no concuerdan) con los míos.

    Tanto derecho tiene usted como yo para intentar alcanzar las metas que pretende… Por lo menos de forma pacifica…

    ¿Legal también, No?

    O ¿Esa premisa, no figura en sus intenciones?

    Repito. Medite usted que se responde.

    De todas maneras es forzoso hacer notar que, además de los derechos de los trabajadores, en estos momentos es imprescindible proteger los derechos de LOS PARADOS. Sobre todo, el derecho a trabajar.

    Pero ¿Que le voy a contar yo a usted?

    “…Ha llegado el momento de responsabilizarnos de nuestra propia vida. Mi recomendación es que cada persona se dedique a trabajar en algo que le apasione, que realmente tenga sentido y que sea verdaderamente útil y necesario para la sociedad. Lo digo porque sólo quienes sean los mejores en su campo de especialización y aporten verdadero valor añadido a sus organizaciones tendrán garantizado un empleo a tiempo completo…” (Niño Becerra)

    Me parece que eso no se consigue con una huelga general ni paseando pancartas.

    ¿No cree usted?

    ¿Ustedes?

  4. Zenón dice:

    En cambio, miren en la China comunisto-capitalista

    Foxconn, el fabricante chino de los productos de Microsoft, Sony, Dell, Hp y Apple, entre otras compañías, ha aumentado los sueldos de sus trabajadores en un ¡¡¡25%!!!

  5. Zenón dice:

    No se crean … La cosa tiene truco

     “…a partir de febrero cobrarán entre 1.800 y 2.500 yuanes al mes, entre 215 y 299 euros…”

    Menos de la mitad del precio del IPad desde estoy escribiendo esto.

    No se pero, si en algo estoy de acuerdo con Don Ateo es en que, la sociedad de consumo tiene un grave pecado original.

    No puede mantenerse ad eternun

    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/20/navegante/1329754384.html#comentarios

  6. elias dice:

    buenas tardes/noches

    en líneas generales coincido con usted que es necesario hacer algo y tal y tal, peeeero….

    primero, aunque reconozco que hay que hacer algo, tambien le digo que aunque haya huelga general yo no pienso hacerla (y eso que ya he ido a la huelga unas cuantas veces). Y ustedes me dirán que por qué, por varios motivos:

    1.- Particularmente pienso que los sindicatos hacen la huelga cuando les interesa, y además, no me fio de ellos (y cada vez me fio menos)

    2.- soy funcionario desde hace 5 años, en la última huelga de funcionarios fui a la huelga (la famosa bajada del 5%) , y me harté de escuchar que si somos unos vagos, si debería ser del 10% y en mi lugar de trabajo, la OEPM, fuimos 30 personas de 900 (ah, y me dijeron que vieron a a algunos sindicalistas ir a trabajar por primera vez en muucho tiempo). Por lo que sí, todos somos trabajadores pero si recortan los derechos a algunos está bien (al fin y al cabo, si somos unos vagos), pero a otros está mal.

    2bis.- combinación de los dos anteriores, los sindicatos han ‘puteado’ a los funcionarios en los ultimos 25 años cosita fina (los más divertido es que ahora reinvindican que los funcionarios han perdido una ‘jartá’ de poder adquisitivo cuando ha sido por culpa de los convenios que han firmado en esos años)

    3.- Después, eso de los piquetes no informativos y contundentes, la idea me repele. Si yo quiero ir a trabajar, estoy en mi derecho de ir a trabajar, y cualquier acto violento que pueda haber va a ir en contra de los propios sindicatos. Y el término ‘esquirol’, por le mismo motivo se podría opinar que don Ricardo al ser propietario de una empresa y lanzar estas proclamas es un esquirol a su clase empresarial.

    4.- Por tanto, mi conciencia de clase se encuadra a mi y a nadie más que a mi. Nadie se preocupa por mi, yo no me preocupo por nadie (suena un poco egoista, ¿no?, cierto, pero es así)

    ah, y aunque alguno dirá que si soy un facha o tal y cual, no se equivoquen, están ante una persona de centro-izquierda, pero cansada de lo que han hecho los partidos y sindictos de izquierda a lo largo de los años).

    Un saludo.

    Elías

  7. Don Ricardo dice:

    @elias: No se equivoque: estamos ante un vulgar y corriente esquirol. punto pelota. Lo disfraza usted como le parezca, pero un esquirol.

    Y yo no soy un empresario esquirlo a mi clase empresarial, porque ni existe esa expresión, ni yo pertenezco a tal clase. Sencillamente las circunstancias me han obligado a ser empresario para poder trabajar, pero no olvido quien soy, ni cuál es mi clase. Toda mi vida he vivido de un salario, y en realidad, sigo viviendo de un salario.

  8. Elías dice:

    Don Ricardo, me han llamado cosas peores. Sinceramente, no me preocupa.

    Solo que me gustaría que alguien me rebatiese mis argumentos, a ver en qué punto estoy equivocado. Reconozco que ha hecho lo fácil, llamarme esquirol, pero no me ha intentado convencer, porque el convencimiento a la fuerza que pone en su artículo, no me convence. La violencia nunca es el camino (suena a proclama hippie).

    Un saludo.

    Elías

  9. Don Ricardo dice:

    @Elías: Es que no hay nada de qué convencerle, salvo de que mejore su comprensión lectora: en el artículo no dice nada de convencer a nadie por la fuerza. Solo habla de impedir físicamente que entren a trabajar aquellas personas a las que sus empresarios obligan a trabajar con amenazas de todo tipo (y ahora más), a pesar de que quieren hacer huelga. En cuanto a los otros esquiroles, los que son como usted, a esos, no hablo de convencerles, sino de hacerles pasar miedo. Por traidores.

    En cualquier caso, cuando acabe mi trabajo, contesto a sus puntos, que no argumentos.

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