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Aquí les traigo otra canción de Bulat Okudzhava, un cantautor ruso de origen georgiano del que ya les he hablado, y que he conocido gracias a mi profe de ruso. Disfruten de la canción y de la claridad con la que pronuncia este señor, y desconecten un rato del destrozo que pretende hacer el PP en nuestra amada patria. El texto en ruso, y abajo, en castellano. Como otras veces, la traducción es mía, así que puede haber incorrecciones y errores de libro. Si las encuentran, me avisan.  He intentado adaptarla un poco para que no fuera demasiado literal.

NOTA: introduzco en la traducción algunas correcciones que me envía amablemente Natalia, de Ruso Gratis (en twitter @rusogratis). Muchas gracias.

Ещё один романс (1979)

В моей душе запечатлён портрет одной прекрасной дамы.
Её глаза в иные дни обращены.
Там хорошо, там лишних нет, и страх не властен над годами,
и все давно уже друг другом прощены.

Ещё покуда в честь неё высокий хор звучит хвалебно,
и музыканты все в парадных пиджаках.
Но с каждой нотой, Боже мой, иная музыка целебна,
и дирижёр ломает палочку в руках.

Не оскорблю своей судьбы слезой поспешной и напрасной,
но вот о чём я сокрушаюсь иногда:
ведь что мы сами, господа, в сравненьи с дамой той прекрасной,
и наша жизнь, и наши дамы, господа?

Она и нынче, может быть, ко мне, как прежде, благосклонна,
и к ней за это благосклонны небеса.
Она, конечно, пишет мне, но… постарели почтальоны,
и все давно переменились адреса.

 

Un romance más (1979)

Está impreso en mi alma el retrato de una hermosa mujer.
Sus ojos miran días ya pasados…
Donde miran todo esta bien , nadie sobra y el miedo no tiene poder sobre los años,
y hace mucho tiempo que nos perdonamos todos.

Aún hoy día, un alto coro canta alabanzas en su honor,
y los músicos visten trajes de gala.
con cada nota, Dios mío, otra música que me cura.
Y el director rompe la batuta en las manos…

No ofenderé a mi destino con lágrimas apresuradas y falsas,
pero he aquí lo que me aflige en ocasiones:
¿pues qué somos, señores, en comparación con esta hermosa dama?
¿y nuestra vida, y nuestras mujeres, señores?

Y ahora, como antes, sé que ella me me prefiere,
y que por eso los cielos la prefieren a ella.
Ella, por supuesto me escribe, pero… los carteros han envejecido
y hace tiempo que todas mis direcciones han cambiado.