Coctel

El gobierno liberalpinochetista ha tenido una idea brillante. Se le ha ocurrido que, en caso de que en una manifestación se produzcan actos violentos que causen daños a bienes públicos o privados, sean los partidos políticos o sindicatos en los que militan los presuntos violentos -y digo presuntos, porque lo mismo reventar un cajero a gasolinazos es un acto de legítima defensa ante una hipoteca usurera- los que se hagan cargo de los gastos ocasionados por la reparación o reposición de dichos bienes. Está muy bien la medida, porque junto a otras, como considerar la resistencia pacífica atentado contra la autoridad, o cerrar la frontera con Francia para que no venga gente de izquierdas de fuera, nos viene a demostrar que Rajoy, Gallardón y Wert -no me vienen ahora a la cabeza los nombres del resto de los bribones- están más cerca de LePen y Petain que de Sarkozy o Merkel. Pero yendo un poco a algo más práctico, a mí me pica mucho la curiosidad: ¿Cómo se va a ejecutar esto? Pporque, entre otras cosas, la Policía no puede preguntarle a un detenido por su filiación politica. Bueno, si puede, porque son unos fascistas del copón, y seguro que lo preguntan, incluso haciendo gala de banderitas con el aguilucho en la culata de sus pistolas, como para amedrentar y tal. Pero el detenido no tiene por qué responder a tal pregunta, y no hay forma de que la polícía pueda consultar las bases de datos de los partidos, espero. Por cierto, consigna: Si la policía le pregunta de qué partido es, diga que del PP.

Para que no digan que sólo criticamos, y no damos alternativas, a mí se me ocurre una idea mucho mejor, y además mucho más fácil de poner en práctica. Verán: resulta que los responsables de la tensión social son los empresarios sinvergüenzas y puteros que han puesto a sus capataces en el gobierno desde hace varias legislaturas con una agenda cada vez menos oculta: acabar con los impuesto progresivos. Ahora, que los impuestos hace tiempo que son algo testimonial, el estado se ha quedado sin dinero, y va el pobre presidente por ahí pidiendo unos pocos euros para pagar los servicios sociales. Pero claro, hay resistencia a darlos. Y quieren subir las tasas universitarias, hacinar a los alumnos en los colegios publicos y pretenden que los enfermos crónicos se busquen la vida, porque “no son cosa nuestra“. Y estas cosas, pues crean una cierta tensioncilla: la gente se resiste, sale a la calle y la paz social se rompe. Pero hay unos responsable claros de esta tensión social: los empresarios. Por eso, yo lo que planteo es que los destrozos en la propiedad pública o privada que tengan como causa la ruptura de la paz social que está provocando, los paguen las empresas en las que trabajan los presuntos violentos.

Es una idea que se me ocurre y aporto generosamente. Así soy yo de buen español. En cualquier caso, por si las moscas a las manis con violencia, voy a ir con un pin de gaviota en la solapa.

¡Yo soy del PP, del PP, del PP! Yo soy del PP…

Venga... meta ruido por ahí