Hay cosas de las que nunca se cansa uno: comer torreznos compulsivamente, apalear con saña antidisturbios indefensos y escuchar a don Vicente Fernández, que ha tenido el mal gusto de venir a jubilarse a España, cantar El Rey. Qué saber estar, qué altiva apostura, qué pose, qué chorro de voz, qué sombrero, cómo me recuerda don Vicente a mí mismo… En fin, aquí se lo dejo a ustedes para que disfruten.

Se la dedico con mucho cariño a Cristina Cifuentes…

Venga... meta ruido por ahí