Pues le he cogido gusto a esto de la lectura…

A día de hoy un gobierno que asumiese la defensa de las mayorías como ética de la responsabilidad generaría, sin duda, un enorme sufrimiento. Muchos banqueros, ejecutivos, especuladores y defraudadores al fisco tendrían que ir a la cárcel. Quizá los que conducen un coche de alta gama tendrían que dejar de hacerlo y tal vez las tiendas de Loewe habrían de cerrar. Es probable que las industrias estratégicas pasaran a control público, que los acreedores de la deuda de nuestro país fueran sometidos a una investigación para determinar qué porcentaje de esa deuda es ilegítima y que los bancos se vieran obligados a condonar o renegociar la deuda de las familias amenazadas por los desahucios. Es probable también que la policía tuviera que esposar e interrogar durante horas a los que tratasen de sacar divisas o capitales del país.

Como sabía Weber, cuando se es gobierno hay que tomar decisiones difíciles. Por eso la izquierda debería desembarazarse tanto del narcisismo de las causas perdidas como de la comodidad de la lealtad institucional y asumir una ética de la responsabilidad. Ello implica reconocer que el miedo es un operador político crucial para salir de la crisis y que hoy es necesario, por una cuestión principios, que el miedo cambie de bando.

Pablo Iglesias, “Si la FAES me pagara un sueldo

Venga... meta ruido por ahí



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