Los emperadores romanos, cuando iban montados en el vehículo ése que tanto gustaba en el que iban de pie, manejando las riendas de los caballos que tiraban de ellos, y cuyo nombre ahora no recuerdo y no quiero buscar, porque tengo mucha prisa, llevaban detrás un tipo muy pesado que todo el tiempo les recordaba que eran humanos. Después, esa función se ha democratizado, y ahora, cuando nos levantamos cada mañana reparados para la vida diaria por confortables sueños en los que somos afamados cocineros, bellas modelos, ejecutivos triunfadores, o como es mi caso, secretarios generales del PCUS, es el espejo el encargado de recordarnos que de eso nanai de la China, y  que lo mejor es que nos vayamos haciendo de nuevo a la idea de que lo que somos es lo que somos, y no otra cosa.

Por eso, a mí me gustan los espejos. Por eso, y porque me veo muy guapo y resultón, y me encanta mirarme en ellos. Pero no es el caso del que quiero hablarles hoy, sino de Carme Chacón, que por lo visto no tiene espejo en casa, y aún no se ha enterado de que no es ni doña  Hillary Clinton, ni doña Margaret Tatcher, ni siquiera doña Esperanza Aguirre, y que no le llega a la suela de los zapatos a ninguna de ellas. Ni siquiera  a la última, en cuanto a triunfos políticos. Sin duda, sin haberse mirado al espejo por la mañana, dice doña Carme -esa mujer que fue incapaz de imponer unas primarias en el PSOE y después aplastada en el Congreso por la momia Rubalcaba- que Artur Mas, el president de la Generalitat que cuenta con la mayoría absoluta del Parlament de Catalunya y está a punto de tener en jaque al Gobierno de Rajoy, es un político fracasado. Y no es que Mas sea pájaro de mi gusto, que no lo es, por facha, chulo y cacique, pero vamos, que doña Carme Chacón afirme  que es un político fracasado obliga a establecer comparaciones de las que la pobre mujer sale muy perjudicada.

Así que  por favor, si alguien tiene un espejo de sobra, que se lo regale a doña Came, para que, como la bruja de Bancanieves, le recuerde cuando se lo  pregunte que no es ya la más hermosa del Reino Federal…

Venga... meta ruido por ahí