Ayer, leyendo comunicados de entidades sociales, culturales y políticas que apoyan la huelga general, pensaba que no me extrañaría nada encontrarme entre ellos con uno firmado por alguna agrupación del PP o por alguna organización vinculada al partido conservador. Ello cuadraría muy bien con la actitud que tienen esas personas a las que conocemos todos, que han votado al PP -y que con toda probabilidad van a seguir votándolo-, pero que cuando hablan de los recortes, y dado que lo de la herencia cada vez cuela menos, se refieren a ellos como si fuesen un tsunami, un terremoto o cualquier otra catástrofe natural, obviando que la causa de los recortes es en realidad una voluntad política que han contribuido ellos a formar.

Lo de ayer de Ana Botella firmando contra el desmantelamiento del Hospital de la Princesa es eso: poner su granito de arena para luchar contra esta desgracia que nos ha mandado Dios, en su infinita intransigencia. Pero cabe también la posibilidad de que el PP esté distribuyendo los huevos en distintas cestas y quiera dejarse ver en todos los saraos, distribuyendo el trabajo de sus prohombres y sus promujeres: así, el presidente cierra el hospital, y la alcaldesa se retrata con los descontentos…

En definitiva, para mí, que estamos una vez mas ante la desfachatez que toda la vida ha sido seña de identidad de la derecha española. O quizás, como se ha dicho por ahí, lo que ocurre es, sencillamente, que la alcaldesa es tonta y se ha alarmado pensando que alguien quiere descuartizar a alguna princesa. Se entiende, siendo monárquica…

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