Dirán la ralea gubernamental y los voceros peperos que el 14N es una huelga política, para deslegitimarla. Como si la deslegitimaran así. Es, efectivamente una huelga política, contra el Partido Popular y lo que representa, pero también contra el Partido Socialista y su escoramiento definitivo a la derecha que ha apuntalado la hegemonía política e ideológica de los contravalores neoliberales y ultraconservadores. Pues bien, no lo neguemos: proclamemos a los cuatro vientos que se trata de una huelga política, porque lo es. Contra los recortes, contra el desmantelamiento de los servicios públicos, contra el régimen de los caciques, contra la estafa de los bancos, y contra la falsa democracia del 78. El 14N, grite. Gritemos todos, para borrarlos del mapa. Para acabar con ellos, porque ellos quieren acabar con todo.

Venga... meta ruido por ahí



Tagged with →