En Pie, la revolución opaca

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Largo Caballero y Besteiro en la cárcel, tras la huelga de 1917.

En 1917, se convocó en España una huelga general revolucionaria con la intención declarada de derribar al régimen. Los firmantes del manifestó que la convocaba fueron detenidos y acabaron en la cárcel, muchos de ellos condenados a cadena perpetua, produciéndole después un afortunado ejemplo de cómo las instituciones se pueden usar en pro de la revolución, obligando al régimen a excarcelar a los condenados, ejemplo del que deberíamos aprender ahora, pero ese es otro tema.

Los principales líderes, ideólogos y portavoces del partido bolchevique, el único que llevaba más allá de la retórica la voluntad de acabar con la autocracia liberal kerenskiana, eran tan conocidos por todo el mundo, que pasaron grandes periodos de su vida entre el exilio y el destierro en Siberia.

Igualmente, los miembros del comité revolucionario que surgió del Pacto de San Sebastián en el que numerosos partidos de carácter republicano pretendían preparar la proclamación de la República, estaban identificados y fueron detenidos prácticamente todos ellos tras el pronunciamiento de Jaca, y sus dos protagonistas militares fusilados de manera sumaria.

Salvando las distancias con los hechos anteriores y con heroico compromiso de sus protagonistas, en los años 80 casi 900 jóvenes pasaron por las cárceles españolas, con condenas de entorno a dos años y medio, y algunos de ellos en condiciones durísimas, ya que estuvieron en prisiones militares, por negarse a realizar el servicio militar. Jamás se ocultaron su identidad, antes bien, se entregaban y aceptaban la represión como parte de la lucha, y como herramienta para poner en evidencia las contradicciones del enemigo.

Hoy, a finales de 2012, se nos convoca por segunda vez a una revolución opaca, a una revolución sin líderes, a una revolución que deja que el peso de la represión caiga sobre la gente a la que se llama a rebelarse porque los líderes que dicen no existir se tienen a sí mismos por tan imprescindibles que no están dispuestos a asumir las consecuencias de sus hechos. Así, hacen reuniones secretas y casi clandestinas, publican incendiarios manifiestos anónimos, pontifican en las redes sociales desde perfiles anónimos, e incluso organizan cazas de brujas contra quienes se manifiestan en desacuerdo con este proceder.

Hablo de los manifiestos de la Plataforma en Pie, a nadie se le escapa. Los que publicó en el pasado, y el que ha publicado recientemente, llamando a una nueva “ocupación (o como se llame)” del Congreso.   Dicen que a la Plataforma en Pie pertenecen respetados activistas. A mí, la verdad es que me extraña que ningún activista tenga la desfachatez de permitir que se emita un manifiesto en el que se habla en nombre del pueblo, sin tener en cuenta que ese pueblo vota de manera masiva (17.000.000 de votos es votar de manera masiva) a las fuerzas más conservadoras del régimen. En cualquier caso, en esta ocasión anuncian que nos convocarán pronto a rodear e incluso incendiar el Congreso. Personalmente, no creo que haya ningún problema en ello, no creo que las instituciones de la Constitución de 1978 sean democráticas, y por lo tanto, quemar el Congreso no tiene para mi más valor político que quemar el Museo de Cera. Vamos, que si hay que quemarlo, se quema, pero quisiera que quien me llama a ello, pidiéndome que arriesgue mi vida, mi patrimonio, mi libertad, al menos tuviese la honestidad personal de decirme quién es.

16 Responses to "En Pie, la revolución opaca"
  1. Paloma dice:

    Creo que este tipo de asambleas eligen ser anónimos, no Don? En cierto modo es inteligente hacerlo. Yo no echo en falta tanto el saber el quíen sino el cómo y qué ideología sustenta esto. Ahí es donde, en mi opinión, o son opacos o no lo suficientemente claros.

    • Don Ricardo dice:

      @Paloma: bueno, si, este post es una crítica parcial a un aspecto de esta revolución. En cuestiones de fondo, creo que discrepo con ellos menos que usted, aunque también tengo mis diferencias. Sin embargo, aunque lo decidan en asamblea, el anonimato en política espara mi síntoma de una gran deshonestidad porque se pide a los demás que asuman lo que no estamos dispuestos a sumir nosotros mismos. Y no vale decir que es que el sistema ha decidido recrudecería represión. Eso es de una gran cobardía: en momentos históricos anteriores, en que la represión era mucho más fuerte, la revolución era mucho menos opaca.

  2. Paloma dice:

    Entiendo. Interesante reflexión.

  3. Zenón dice:

    Hace bien en no fiarse.

    Por aquellos revolucionarios tiempos, algunos “seguían” intentando pescar en río revuelto (Léase Cambó y sus catalanistas) y si bien de manera clara en un principio apoyaron “el manifiesto”. Más tarde cambiaron cínicamente.

    Por lo menos, en esa ocasión, empezaron apoyando a unos para más tarde cambiar; no como cuando los carlistas que, de no equivocarse de bando y hacer como hicieron Navarros y Vascos acertando en sus apuestas, a lo mejor hubieran mantenido como aquellos, esos fueros por los que tanto lloran.

    Quien olvida la historia, está condenado a repetirla.

  4. Zenón dice:

    No. Si ya se que poco tiene “poco” que ver, pero me adelantaba a los acontecimientos.

    Siempre se acaba hablando de vascos y catalanes.

    No obstante procuraré ceñirme más al tema

  5. marian dice:

    Lo interesante de esto es que, si los que organizan el cotarro dan su nombre, los meten en la cárcel, y si no lo dan luego la extrema derecha dirn que lo mismo es Eta quien está detrás.

  6. Red dice:

    Tiene razón, don. Las convocatorias públicas se hacen con nombre y apellidos y las privadas lo más discretamente posible. Ahora, el que pretenda quemar el Congreso tendrá que elegir una de las dos. Yo por mi parte condeno todo lo condenable y hasta alabo lo alabable e ignoro lo indiferente para no ser confundido con quien pudiera tener el maligno propósito de atentar contra ese templo de la diosa Democracia que es la sede de la soberanía popular bla bla bla. Pero poniéndome en un suponer que alguien pudiera llegar a tanta perfidia, pues digo yo que no conviene ir en plan muchedumbre enfurecida con antorchas, blandiendo herramientas del campo y tal, Bueno, creo que no es un método muy viable. Además, está pasado de moda desde la Edad Media.

  7. @DabitxoPiston dice:

    Muy de acuerdo con el fondo del post. Por la izquierda corre demasiada gente necesitada de un rebaño obediente. Como dice mi señora, los eperimentos con gaseosa.

  8. 卫衣套装 dice:

    来过。。。。。。。。。

  9. Zenón dice:

    La verdad, don Ricardo es , que visto lo visto; y después de “bregar” con Ateos, Sukois… Incluso con Mitxeles y Jorges .

    No tienen ustedes media hostia.

    Adiós y que la fuerza “sus” acompañe… ¡Falta les va ha hacer!

    ¡¡¡¡Vaya tropa!!!

    • Red dice:

      @Zenón: Esto suena a despedida y a mí me ponen muy triste las despedidas. ¡Don Zenón, no nos deje! (Música de violines)

      Bueno, espero que sea como en esas películas romanticonas en las que la pareja se separa por hache o por be, pero sabes que se reconciliarán y serán felices para siempre.

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