La chupipandi de YoaniNo me duelen prendas en reconocerlo: yo he sido idiota. Y mucho. Mucho, mucho, mucho. Mucho. Ya venía yo barruntándolo últimamente, y no sólo por el tema principal de esta entrada, sino por muchos otros temas sobre los que he escrito anteriormente y hoy no me reconozco en las estupideces que muchas veces decía… pero con el tema de Yoani Sánchez, he visto la luz, definitivamente, al leer esta tarde unas declaraciones de este personaje que hoy me parece una siniestra negociante, una avispada mercachifle de la libertad, una pseudoactivista endiosada por su injustificable fama, una falsa represaliada que clama desde el privilegio por la libertades sin que nadie la moleste, una autoproclamada disidente financiada por El País, ese periódico tan preocupado por la democracia en América, que acaba viendo narcotraficantes en los gobiernos que no le gustan…

Me confieso atrapado por un asombro sin límites cuando leo que la arrojada luchadora reconoce -no hace falta ir a buscar la denuncia a ningún blog lleno de hoces y martillos, lo dice ella misma- que inició su pingüe fortuna en el mercado negro, robando al estado y por lo tanto a sus conciudadanos. Ser una persona sin principios, ser un sinvergüenza, cotiza tan al alza en la España del Partido Popular, que uno puede venir aquí y enorgullecerse en los periódicos de ser un estafador al erario público. Luego ya vino El País y comenzó a darle premios amañados y sueldos injustificados por mentir sistemáticamente desde Cuba, y eso ya la separó del resto de sus conciudadanos cubanos tanto como nosotros estamos separados de las fortunas de Bárcenas, Cospedal, De Guindos o Esperanza Aguirre, por citar sólo algunos amigos de esta combatiente por la libertad, en calidad de ejemplos que seguro que se enorgullecen por la compañía que les adjudico.

Pero los límites del asombro que al inicio del párrafo suprascripto nos parecía que no existían, quedan rotos al inicio del circunstante cuando profundizamos un poco en la desvergonzada, intrincada y peculiar forma de razonar de esta esforzada luchadora a la que la satrapía castrista no molesta ni una décima parte de lo que la democracia cifuentista molesta a los activistas madrileños. “Miami es como Cuba, pero con libertad”, asegura la guerrillera a sueldo de El País, ignorando, olvidando, supongo, que Miami forma parte de ese país en el que a los hispanos y a los negros se les electrocuta por el hecho de ser pobres, de ese país que impone en otras naciones, entre otras, la de la propia activista, Cuba, campos de concentración en los que los derechos humanos están de vacaciones, en los que la tortura es el día a día, en el que las muertes de los internos quedan en el limbo…

Pero no es esto de lo que quería hablarles, es que se me van los dedos, ustedes perdonen. La ira, cuando consigo dominarla es demasiado creativa… Les decía que me admira la forma de razonar de Yoani Sánchez, cuando asegura que una “escuelita” en cada pueblo es un exceso, y denuncia la opresión soviética, que financió aquellas “escuelitas”, aquellos “hospitalitos”, aquellos “asesoritos” en las más variadas materias que ayudaron al pueblo cubano a mejorar su calidad de vida de manera exponencial con respecto a la terrible dictadura de Batista, durante la que la cooperación de EEUU se limitaba a apoyar al dictador y fomentar negocios punteros como el juego o la prostitución.

Ya les digo, no salgo de mi asombro: Yoani Sánchez, la activista cubana a sueldo de El País, denuncia con valor y arrojo sin par que, mientras en Chile los Estados Unidos liberaban al pueblo del socialismo opresor y totalitario del buen doctor Allende, apoyando el golpe de estado de los militares asesinos,y colaborando con la dictadura en la represión, en Cuba la Unión Soviética, esa nación depravada, construía escuelas y hospitales hundiendo al pueblo cubano en el abismo del exceso…

En fin, creo que me van a mandar a Cuba. Y eso que no he dicho aún una sola palabra en defensa del régimen…