BKorUwLCMAAWGNAMis amigos de EQUO se enfadaron mucho conmigo el otro día porque decían que les trataba de forma injusta. Espero que no se enfaden hoy si digo que lo que aún me une a EQUO, y por lo que le admiro sin límite es por la forma en que se han organizado, horizontal, radicalmente democrática y transparente, y porque han conseguido que la participación de la militancia en el día a día de la vida del partido es mayor que en cualquier otra formación que yo conozca. Eso tiene sus problemas y sus dificultades, sin duda, pero se consigue mediante algo que es esencial: voluntad política.

Organizar unas elecciones primarias es sólo cuestión de tener voluntad política para hacerlo. Y nada más. EQUO lo ha demostrado ya varias veces. Organizar unas primarias abiertas para montar unas candidaturas unitarias que llevasen al Congreso un programa político para un proceso constituyente, es también una cuestión de voluntad política, y si los partidos que tienen más poder de convocatoria se comprometiesen con voluntad política real, es decir, con honestidad y generosidad, en ese proceso, lo sacarían adelante. Voy a explicar, de manera esquemática, cómo:

1.- Harían falta tres condicionantes programáticos previos:

  • Rechazo de raiz de la agenda neoliberal de la Troika.
  • Reforma de la ley Electoral.
  • Convocatoria de elecciones constituyentes.

2.- Una vez alcanzado un mínimo acuerdo programático, y proclamada la voluntad de conformar candidaturas unitarias conjuntas, habría que diseñar la forma en que se celebran esas elecciones primarias. Para empezar, todas las organizaciones que intervengan en ello, deben reconocerse mutuamente como interlucutores válidos, y como amigos en lugar de cómo adversarios, incluyendo sus discrepancias. A partir de aquí se me ocurren ideas, pero son ideas mías, que enumero a continuación, pero que pueden ser cambiadas por otras, y sin duda alguna completadas con otras muchas:

  • Todo el proceso debería estar supervisado por un consejo de al menos 10 personas respetadas por todas las partes. Una especie de consejo de ancianos reconocidos por todo el mundo que no tengan otro internés que el de sacar las candidaturas adelante, y que no se presenten como candidatos o candidatas.
  • Hay que elaborar un censo de las personas que quieren participar en las elecciones primarias abiertas. Aquí, el papel de los partidos políticos en particular, y el de las organizaciones en general, es esencial, porque quizás deberían ser ellos los que hicieran un llamamiento a sus votantes reales o potenciales, a sus militantes y a sus socios en el caso de otras organizaciones, para que participen. El llamamiento debería tener credibilidad suficiente como para animar a los abstencionistas a participar en la elección de las candidaturas. Para conseguir esa credibilidad, los partidos políticos deben comprometerse a que su participación en el proceso supone aceptar las candidaturas que salgan como propias y, por lo tanto, pedir el apoyo para ellas en las elecciones.
  • En mi opinión, inscribirse en el censo debería llevar aparejado el pago de una cuota que es simbólica -50 céntimos para parados, entre 1 y 5 euros para el resto en función de su situación-. Esta cuota serviría para financiar mínimamente todo el proceso, y además sería una forma de compromiso individual.
  • Podrían presentarse todo tipo de candidaturas en cada circunscripción: personales, de organización, de partido… Las organizaciones y partidos podrían optar por presentar candidaturas o apoyar las presentadas. En cualquier caso, los votos serían personales, y las listas abiertas y no bloqueadas. Es decir, si en una circunscripción hay que hacer una lista de cinco miembros, cada votante votaría a cinco personas. Las cinco personas más votadas formarían la candidatura por orden de votos obtenidos.
  • Los cabezas de lista de las circunscripciones podrían elegirse en votaciones separadas o no.
  • La candidatura a la presidencia del Gobierno (no sé si es por ley la cabeza de lista de Madrid o eso es solo una costumbre), debería ser elegido por el censo de toda España y no sólo por la circunscripción por la que se vaya a presentar.

El hecho de que los partidos políticos renunciasen a presentarse a las elecciones en favor de las candidaturas unitarias elegidas por este procedimiento no supone en absoluto la desaparición de los partidos, ya que éstos mantienen su actividad, y podrán presentarse en convocatorias posteriores. Se trata de la elección de unas candidaturas especiales, en un momento excepcional. Simplemente eso. Sin embargo, estoy seguro de que los partidos que participen en este proceso, saldrán fortalecidos de le, porque les reforzará, al recuperar la confianza de sectores de la sociedad que la habían perdido.

Estas son solo unas ideas. Es evidentemente un proceso complejo que no se puede despachar en un post de un blog, y que además debe ser puesto en marcha de manera colectiva por un gran número de organizaciones sociales y políticas, así como por ciudadanos y ciudadanas que a título particular quieran participar en él.