infanta-urdan-500Mientras en el Ministerio de Hacienda marean la perdiz, los medios del régimen, entre los que destaca la Cadena SER van fabricando eso que ahora se llama, de manera tan cursi, un “relato” de lo que ha podido pasar con las trece fincas que no vendió Cristina de Borbón. De momento, ya la han catalogado como víctima de un terrible error, y le dicen a Cristóbal Montoro que no es a la Casa Real, sino a Cristina de Borbón a la que tiene que pedir disculpas por el desaguisado. Y nos han puesto a todos a especular con los chascarrillos sobre el DNI de dos cifras y los DNIs duplicados y tal. Nosotros, en Moscú, hemos contribuido a la escritura del “relato” -seamos cursis nosotros también- con unos chascarrillos que salieron anoche de la rotativa del Pravda.

Sin embargo, creo que merece la pena especular un poco -no podemos hacer otra cosa- con lo que en realidad ha ocurrido. Llaman dos cosas la atención: la primera es que en los datos que notarios y registradores de cinco provincias sobre esas trece fincas trasladaron en su momento a Hacienda, los DNIs de los intervinientes en todas las operaciones están correctos, y que en la información que sale de Hacienda hacia el Juzgado, a petición del Juez que investiga el caso Noos, aparece el DNI de Cristina de Borbón como vendedora de dichas fincas. Es decir, el trastoque de los trece DNIs de los trece anteriores propietarios de las fincas por el 14, correspondiente a Cristina de Borbón, se ha producido en Hacienda, y no en las oficinas de notarios y registradores de cinco provincias distintas, lo que alcanzaría carácter ciertamente paranormal.

La segunda cosa que llama la atención es que casualmente las fechas de las operaciones en que se producen las transmisiones de las trece fincas tienen antigüedad suficiente como para que las posibles infracciones o irregularidades que se hubieran cometido hayan prescrito, y esta es la razón en la que se ampara el Ministerio de Hacienda para señalar que la información enviada al juez es información “en bruto“, sin revisar, y que por eso el error ha llegado al juzgado.

Dicho todo esto, preguntémonos una cosa que me viene a mí mareando durante días: ¿Qué interés puede tener alguien en que  Hacienda crea que tiene más dinero del que realmente ha ganado? Éstas 13 transacciones ascienden a un montante de 1.400.000 euros. Y si Hacienda no los conoce, son negros. Pues esa es la respuesta: blanquearlos. Alguien ha querido blanquear 1.400.000 euros, y por eso, esos euros constan en Hacienda y no constan en ninguna otra parte, ni siquiera en los archivos notariales o en registros de la propiedad. Si alguien consulta alguna vez los datos registrases de las fincas en futuras transacciones, no figurará de ninguna forma la Cristina de Borbón, ni su peculiar DNI, porque, en realidad, no ha sido propietaria de la finca, ni la ha vendido. Esos datos falsos, la propiedad de la finca por parte de Cristina de Borbón y su venta sólo constan en Hacienda, y en expedientes que ya han prescrito, y por lo tanto, nadie va a investigar… en una situación normal.

De hecho, como señalaba el otro día un contertulio del régimen -a mí me gusta más contertulio que tertuliano, que creo que es incorrecto-, en una situación normal, hace apenas cuatro o cinco años, con los primeros desmentidos de la Casa Real, los que se produjeron la semana pasada, habría bastado, y nadie -salvo cuatro nostálgicos guerracivilistas- habría especulado demasiado con el tema. Desde luego, el asunto no estaría en portadas ni en tertulias. Pero no vivimos tiempos normales en ningún ámbito político ni económico, y resulta que todo esto se sale del ámbito administrativo -es decir, el Ministerio de Hacienda- y entra en el judicial. Es un juez, y un juez al que parece que no se puede controlar demasiado, el que ha pedido un informe patrimonial de Cristina de Borbón, cuyo marido  anda inmerso en turbias situaciones, con lo que el asunto sale de la esfera administrativa y entra en la judicial, mucho más transparente. Y con esto no contaba nadie.

¿Qué ha pasado en realidad? Hace unas semanas supimos que Hacienda había decidido no actuar contra Cristina de Borbón, a pesar de ser socia de Aizoon SL, principal sociedad satélite del Instituto Nóos, y la fiscalía recibió ordenes de no actuar contra ella en ningún caso. De hecho, la fiscalía ha actuado en todo momento como defensora de Cristina de Borbón, tratando de impedir que se la citara primero, argumentando la no imputación después, para finalmente recurrirla, a pesar de que su situación no es muy diferente de la mujer de Diego Torres, que sí está imputada. Igual que se ha usado la fiscalía para proteger el interés de Cristina de Borbón, en su condición de miembro de la Familia Real, se ha usado la Agencia Tributaria para facilitar que alguien blanquee esos 1.400.000 euros negros cometiendo estos inocentes errores en los DNIs. Si todo esto no hubiera saltado a la luz pública, si los propietarios de las fincas no hubieran aparecido a decir que ellos no le compraron la finca a Cristina de Borbón, esos euros estarían ligados, donde tienen que estar y sin que nadie lo supiera ni razonablemente pudiera averiguarlo, es decir, en los archivos de la Agencia Tributaria, al DNI 14, que es el de Cristina de Borbón, y serían, legalmente, blancos. Pero las cosas se han torcido un poco y los datos han acabado en un juzgado.

¿Es esto un hecho aislado? Quiero pensar que sí, pero tiendo a pensar que no, porque no parece que por 1.400.000 euros vaya a poner en marcha Hacienda un mecanismo para autoengañarse. Y no quiero decir con ello -y de hecho no lo digo- que haya salido a la luz sólo una parte del pastel, y que si tiráramos de la cuerda de otros DNIs de dos cifras, quizás saldrían otras fincas y otras propiedades vendidas a no se sabe quién por no se sabe quién juntando con ello cantidades mucho mayores de dinero blanqueado.

El caso es que a mí, el “relato” que a marchas forzadas construyen en las redacciones del régimen no me cuadra, y no cuela conmigo eso de que doña Cristina de Borbón sea una víctima. Yo creo que es, como su padre, como su abuelo -el que tenía millones en Suiza, aunque vivía humildemente en Estoril de la caridad de cuatro nobles- su bisabuelo, y doña Isabel II, más Borbón que víctima…

Lean esto, que viene a decir lo mismo, pero con mucha más información.

Venga... meta ruido por ahí