moscuscopio1Reiniciar esta sección en un blog como este es un honor y un reto para quien esto suscribe. Aceptando la invitación de Don Ricardo, heme aquí tratando de arrojar cierta luz crítica y algunas comunicaciones interesantes sobre el mundo caótico, interesado y a menudo inútil de las encuestas preelectorales que se publican en los medios de comunicación. Encuestas publicadas que deben distinguirse cuidadosamente de las no publicadas, es decir, de las buenas.

Esas encuestas no son, sobra decirlo, instrumentos de análisis que guíen estrategias y tácticas dentro de los equipos electorales de los partidos. Son piezas publicitarias interesadas, cuyos datos, aun siendo aproximadamente orientativos, no sirven sino para afianzar lo que los consejos de redacción de los medios y los grandes partidos quieren transmitir. Pero también hablaremos de las buenas, no se preocupen.

Como estamos hablando de la reactivación de la sección Moscuscopio, parece que sería de buen tono, antes de empezar a dar cera y pulir cera, ponernos de acuerdo en este nuevo post sobre alguna terminología básica, recogida en el siguiente –y breve—glosario de términos.

Cocina: término técnico que describe la acción de corregir los resultados obtenidos en los cuestionarios mediante el olfateo, la intuición y la adivinación no nigromántica (o no siempre), basándose en resultados de los que no se está seguro y con una fiabilidad impredecible.

Electoral: adjetivo que, cuando se adjunta a la palabra estadística (ver) o sondeo (ver) le ocurre lo que a la democracia cuando se le añade “orgánica” (no ver).

  • Electoral, Noche: Velada que destinan los expertos (ver) para preparar sus intervenciones en los medios para explicar que la gente se ha equivocado, ha mentido y ha tratado de arruinar su carrera profesional poniendo en duda los principios científico-mánticos en los que creen.
  •  Electoral, Periodista: Persona que cree que la exactitud científica es directamente proporcional al número y colores empleados en los gráficos del experto (ver) al que paga.
  •  Electoral, Resultado: Realidad incómoda que suele soslayarse en beneficio de la  defensa de la estadística aplicada a la sociología. Pesadilla política. Ver también principio de realidad estadística de Murphy.

Estadística: rama de la matemática que, aplicada a las ciencias sociales, se convierte en paraciencia. En siglos anteriores se la llamó numeromancia, gematría o, popular e incorrectamente, cábala.

Experto: Individuo, hombre o mujer que, ante la evidencia de que ni se ha acercado con sus encuestas a los resultados finales de unos comicios, es capaz de dar todo tipo de explicaciones académicas tendentes a demostrar que los resultados son erróneos y su encuesta, impecable.  También: adivino, charlatán. En general, profesional que hace de sus equivocaciones un arte divulgativo. Por ejemplo, J.I. Wert, actual Ministro de Cultura, hunde sus orígenes en este campo. Los hunde literalmente.

Margen de error: fórmula que determina el error posible, a partir de los resultados esperables de la probabilidad de frecuencia de las variables a estudiar, de una encuesta si todo se ha hecho bien y no ha habido ruido o bias (ver). Se dice también de la capacidad de una empresa de sondeos de publicar una encuesta, no dar ni una y seguir consiguiendo clientes que paguen las siguientes encuestas.

Realidad Estadística de Murphy (principio de): Cualquiera que sea el resultado de unas elecciones, siempre será científicamente menos correcto que las predicciones realizadas por mi encuesta.

Ruido: pequeñeces insignificantes, soslayables, que pueden influir en los resultados de una encuesta: redacción de las preguntas, cualquier circunstancia del entorno de la dinámica que pueda modificar el resultado -p. ej. Encuestadora veinteañera con minifalda, o encuestador treintañero con adicción al gimnasio-, crisis externas relativas al tema por el que se pregunta, etc. En fin, detallitos sin importancia fácilmente controlables.

Sondeos: vulgarmente llamadas “encuestas”. Herramienta de agitación y propaganda cuya publicación suele destinarse, tanto a proveer de fondos a empresas cuyos técnicos son inútiles, bien a amedrentar a los votantes de alternativas no mayoritarias. Forma de publicidad no pagada de los grandes partidos. Se pueden dividir entre sondeos publicados y no publicados o sondeos buenos (ver).

  • Sondeos publicados: Son sondeos que solo se aplican a la realidad que reside en la cabeza del editor o editores del medio de comunicación o del cliente, en general,  que los encarga. La exactitud de sus predicciones es inversamente proporcional a: el tiempo que falta para unos comicios dados, a la calidad de la cocina (ver) al prestigio nominal de la empresa responsable.
  • Sondeos buenos //no publicados: Son los sondeos que obran en poder de los partidos políticos que aumentan en frecuencia de recogida a medida que se acerca cualquier cita electoral. Los conocen las Ejecutivas y los Equipos de Campaña de los partidos que las encargan. Los redactores y directores de medios de comunicación suelen creer –equivocadamente–  que los conocen y son tan difíciles de conseguir como el nombre del ginecólogo de Margaret Thatcher. Si son buenos, se maquillan para no desmoralizar a los propios. Si son malos, se niega su existencia, se encriptan, se guardan en archivos ignotos y en su lugar se muestran los publicados (ver).

Otros: lugar donde se ponen las respuestas de las ciudadanas y los ciudadanos que no nos gustan. Sus respuestas, tampoco.