Imagínense ustedes que un juzgado inicie un procedimiento contra alguien por, pongamos por caso, violencia de género, y que un destacado e inexplicablemente endiosado columnista dijese que bueno, que claro, que es que el señor, al parecer, y según las acusaciones del fiscal, mató a su mujer de 17 cuchilladas después de maltratarla psicológicamente durante años, pero que hay que comprenderlo, que no fue por iniciativa propia, sino que tenía una vecina con mucha inquina por su difunta mujer, y estaba todo el rato malmetiendo, y que en esas condiciones, pues no se puede decir que el marido sea el asesino. Se armaría la marimorena.

Pues eso es, sobre poco más o menos lo que ha hecho está mañana José Ramón de Lamorena en su columna matinal de la Cadena Ser. Con una solidaridad conmovedora con el atribulado Messi, el periodista ha dicho que claro, que hacer la declaración de la renta es que es muy difícil, y que quienes han cometido el delito son, en todo caso, sus asesores fiscales, que no sé que hacen, por cierto, que no están ya registrando una querella criminal contra el comentarista deportivo. Ya lo ven ustedes: solidaridad con el presunto delincuente, que al parecer es un pobre ciudadanos acosado por el estado ávido de recaudar. Una solidaridad que sería respondida con violentos insultos desde todos los sectores sociales si en lugar de producirse con un presunto defraudador, se produjese con un maltratador, con un violador de niños, con un camello o con un terrorista, todos ellos igualmente presuntos, tan presuntos como lo es Messi.

Pero hay una caterva de gentuza en España. -yo creo que sólo existen en España, pero ustedes dirán- que se permiten el lujo de solidarizarse con aquellos a los que Hacienda reclama que se ponga al día en sus obligaciones fiscales. Es gente que no necesita que se paguen impuestos -o quizás sería mejor decir que creen que no lo necesitan- que se consideran de clase media, que creen que con sus grandes y en muchos casos inmerecidos emolumentos van a resolverse la jubilación con un  plan privado, que piensan que al mandar al niño a un colegio de monjitas subvencionadas están yendo a la más elitista de las escuelas privadas, y que están tan satisfechos con sus mutuas sanitarias que les abandonan cuando les pasa algo grave y que les escamotean medios, aunque, eso sí, sus médicos están todos en el barrio de Salamanca y sus clínicas son super lujosas, o sea. Es posible que, incluso paguen colegios privados de verdad a sus hijos y, cuando tienen una enfermedad grave tiren de enchufe y usen el sistema sanitario publico como si fuese privado. El caso es que creen no necesitar los servicios que pagamos con nuestros impuestos y por eso, no quieren pagar impuestos.

La columna de José Ramón de LaMorena en la SER refleja muy bien lá forma de pensar de las estúpidas clases medias que, en su estrato alto, con razón, y en sus estratos medios y bajos, con tremenda estupidez, se han creído la patraña esa de que el dinero de los impuestos está mejor en el bolsillo propio que en las cuentas del estado, y que piensan que no necesitan los servicios que pagamos con los impuestos. No sé si Messi ha cometido el delito del que se le acusa o no. Los tribunales decidirán eso y evidentemente, hay que respetar su presunción de inocencia. Pero creo que en su columna de esta mañana José Ramón de Lamorena no está defendiendo a Messi, sino que, como buena parte de la clase media a la que representa y a la que se dirige, está expresando por Messi una admiración extradeportiva condicionada… a que realmente hubiera defraudado. No se puede entender de otra forma que para defenderle haga referencia a sus elevados ingresos y a que le presente como una victima porque tiene que pagar el 56 por ciento y no solo el 25 por ciento, como otros deportistas,  como si eso justificase la evasión en caso de que se hubieses producido. Y lo que ya es de traca es que achaque el delito a los asesores fiscales, seres sin escrúpulos que habrían engañado al pobre Messi, que vide en la inopia fiscal.

Con su columna, Lamorena representa a esa clase media fraudulenta en sí misma que ve la paja en el ojo ajeno. Me pregunto qué columna habría escrito José Ramón de Lamorena, si el acusado de defraudar a Hacienda, en lugar de llamarse Messi, se llamase Cayo Lara o Alfonso Guerra, por poner un par de ejemplos, y si en ese caso los delincuentes (presuntos) serían sus asesores fiscales..