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Se ha puesto en marcha en la Asamblea de Madrid una comisión para el estudio de la reforma de la Ley Electoral de la Comunidad, y a ella se han presentado dos propuestas concretas: una de UPyD yo otra del PP. Izquierda Unida, incomprensiblemente, no ha presentado ninguna propuesta, y ha votado en contra de la puesta en marcha de la comisión, con el peregrino argumento de que la única reforma que hay que hacer es bajar el mínimo electoral del 5 al 3 por ciento. En mi opinión no es éste el momento de hacer al reforma, con la Asamblea de Madrid dominada por un Partido Popular embarcado en una auténtica vuelta atrás democrática en todos aquellos ámbitos en los que es mayoritario.

No rechazo la idea de reformar la ley electoral de la Comunidad de Madrid, pero creo que, al ser circunscripcion única, el falseamiento de la representatividad es mucho menor que en el ámbito español. El objetivo en el caso de Madrid no es tanto corregir el falseamiento de la representatividad como devolver la soberanía a la ciudadanía desbloqueando las candidaturas y entregando los escaños a los diputados y diputadas, en vez de a las direcciones de los partidos. Sí es urgente, en cambio, rebajar el mínimo de votos exigido a las candidaturas para entrar en el reparto, del 5% actual al número absoluto de votos que resultase de dividir el número de votos válidos emitidos entre el número de escaños a repartir, operación que daría como resultado el “precio” en votos de cada escaño. Dado que parece que hay consenso de todos los partidos en la necesidad de reformar la Ley Electoral de la Comunidad de Madrid, es el momento de intentar desbloquear las candidaturas, pero ciertamente eso es muy poco probable que salga mientras el Partido Popular tenga mayoría absoluta.

El PP va a intentar, por todos los medios, imponer su modelo, y si no lo consigue, va a bloquear la reforma. Por eso, creo que los partidos minoritarios de la Asamblea, que son ademas los que realmente quieren una reforma electoral que suponga una mejora del sistema, deberian haber alcanzado un acuerdo -y haber arrastrado al PSM- para, de cara a las próximas elecciones, simplemente bajar el mínimo electoral, y tras las elecciones, con un PP más débil, y algún partido más en la Cámara, haber abordado una reforma real y de más calado. Nos parezca o no el momento adecuado, el caso es que la comisión ya está en marcha, y hay dos propuesta sobre la mesa presentadas respectivamente por el PP y UPyD, así que voy a comentarlas brevemente.

La propuesta de UPyD me parece muy buena y perfectamente asumible en todos sus puntos, salvo en la reducción del número de diputados e introduciendo un matiz a la reducción del mínimo electoral. Es cierto que en el modelo actual de funcionamiento de los grupos, los diputados pintan poco, y están sometidos a la voluntad del partido al que representan, pero el desbloqueo de las candidaturas que plantea UPyD supondría que los diputados no deberían ya su escaño a la dirección de su partido, sino a los electores que les han votado, por lo que tendrían que esforzarse por darse a conocer y trabajar su representatividad, y además, el concepto de disciplina de voto no podría ser ya tan rígido. La idea aquella de “el que se mueve no sale en la foto” deberá cambiar por la más actual de “o te mueves o no te veo en el vídeo”. Y en este nuevo contexto, habría trabajo de sobra páralos 129 diputados actuales. Además, se podrían introducir en la ley obligaciones concretas de los diputados: se les podrían asignar zonas geográficas de representación, e incluso, horarios obligados de atención a la ciudadanía en las zonas asignadas.

Por lo demás, el sistema de cálculo que plantea UPyD ligado al desbloqueo de las candidaturas me parecen ideas magníficas que realmente podrían contribuir a mejorar el sistema democrático. El mínimo electoral que establece UPyD es del 3%, lo cual, sin duda es un adelanto, pero es una cifra tan arbitraria como la del 5%. No entiendo por qué no se establece el mínimo electoral a partir del valor real en votos del escaño, dividiendo el numero de votos válidos emitidos entre el número de escaños a repartir, y estableciendo un sistema de restos para los que queden por repartir. No parece muy democrático castigar a lo partidos más pequeños en aras de la estabilidad. En la Comunidad de Madrid deberíamos haber aprendido ya que estabilidad parlamentaria equivale a depauperación democrática.

No ocurre lo mismo -es decir, no me parece positiva en absoluto- la propuesta del Partido Popular que, en mi opinión, parece diseñado para convertir al PP en partido único en la Comunidad de Madrid. Se establecen dos subsistemas electorales, uno mayoritario, para elegir a 43 diputados o diputadas, cada uno de los cuales representaría una de las 43 circunscripciones en que se divide la Comunidad. Los 86 diputados o diputadas restantes se elegirían por un sistema similar al actual, estableciéndose un mínimo electoral del 5%, castigando con ello de manera importante a partidos minoritarios y nuevos, que en la actual coyuntura política, podrían estar llamados a tener un gran protagonismo. Poco más puedo comentar sobre esta propuesta, ya que no he conseguido leer otra cosa que una reseña que hace el propio Partido Popular, pero no encuentro por ninguna parte el texto completo de la propuesta.

Finalmente, señalar que no entiendo la postura de Izquierda Unida. Se equivoca extremadamente su portavoz, Gregorio Gordo al señalar que lo único que hay que corregir en la Ley Electoral es el mínimo electoral. Un partido que se presenta en el ámbito federal como uno de los principales valedores de la reforma electoral, que ha hecho de ello bandera durante décadas, un partido apoya el cambio de sistema político, que apoya valores republicanos, no puede dejar de lado demandas democráticas y ciudadanas como el desbloqueo de las candidaturas.