laquintaalemaniaSi me siguen en Twitter, ya sabrán ustedes que sobreactúo un poco. Alemania, como nación, ha sido en los últimos meses víctima de algunas de esas sobreactuaciones mías. La verdad es que Alemania no ha sido nunca un país que me haya caído demasiado simpático, salvo por su afición a comer cerdo en diversos formatos y preparaciones, pero la actitud de Alemania en los últimos años, desde que Merkel es canciller, me ha indignado sobremanera. Trato de luchar contra el tópico, pero no puedo evitar la sensación de que, si se le deja a su libre albedrío, Alemania tiene cierta tendencia a comerse -por unos métodos o por otros- a Europa, como si fuese un cerdo más.

Por eso, en cuanto me enteré por un retuit de don Ricardo Tormo  de que Rafael Poch, junto a los jóvenes periodistas Ángel Ferrero y Carmela Negrete habían publicado un libro titulado “La quinta Alemania. Un modelo hacia el fracaso europeo“, me lancé a Marcial Pons de Valle Suchil a comprarlo. Lo he leído casi de un tirón.

A Ángel Ferrero y a Carmela Negrete no les conocía, pero ya están en mi lista de imprescindibles de Twitter. El primero escribe dos capítulos en el libro: uno dedicado al resurgir del imperialismo militarista alemán tras el “subidón nacional” de la reunificación, de la mano, curiosamente, de socialdemócratas y verdes, y con gran protagonismo de estos últimos a través de ese personaje funesto que es Joschka Fischer, y el otro, sobre la izquierda alemana, en sus tres partidos, el SPD, Die Linke y Los Verdes. Por su parte, Carmela Negrete, escribe un amplísimo y vivido reportaje sobre las condiciones laborales en la Alemania actual, unas condiciones que conoce bien, ya que ella misma viven en Berlín encadenando becas y minijobs, y se define en su perfil de Twiter como “limpiadora y periodista”.

El autor del primer capítulo es el periodista Rafael Poch de Feliu, corresponsal de La Vanguardia en Berlín, y al que ya conocía por su interesantísimo libro sobre la Unión Soviética y Rusia, tema que conoce bien, porque fue corresponsal del diario catalan en Moscú durante 20 años. En su capítulo, que ocupa prácticamente la mitad del libro, Rafael Poch pasa revista a las dos décadas de historia de Alemania desde la reunificación, y la contextualiza en el marco de la crisis actual, desde una interesante perspectiva ideológica claramente de izquierdas y en mi opinión orientada hacia el ecosocialismo, aunque sin ocultar cierta antipatía por la deriva de Los Verdes durante estos 20 años, así como cierta simpatía por Die Linke.

Poch relata en su capítulo cómo la reunificación se hizo al servicio de los intereses de las empresas del lado occidental, que arrollaron con las vidas -no en sentido biológico- de millones de trabajadores de la RDA y cuál fue el papel de Helmut Kohl en ese asesinato social de todo un país; cómo, posteriormente, el gobierno de socialdemócratas y verdes, renunciando a todas sus posiciones políticas previas, e incluso violando sus programas electorales -lo que supuso la salida de Oskar Lafontaine del SPD y del Gobierno- trituró los derechos laborales en el oeste y recuperó el viejo imperialismo militar alemán, con intervenciones como las de Yugoslavia, Kosovo o Afganistán, e incorporó a Alemania -una vez licenciada de su posición en la primera línea de la guerra fría- a las corrientes ideológicas neoliberales. Finalmente, Poch se ocupa del papel de Markel, encargada de aplicar el esquema del desmantelamiento de la RDA al de los estados del bienestar en el sur de Europa.

Pero el libro habla de muchas cosas más. Por ejemplo, sobre los servicios de espionaje político de la RFA, que poco tenían que envidiarle a la Stasi, o sobre la falsa desnacificación de la RFA, cuyo Ejército fue puesto en marcha por ex oficiales y generales de las SS y la Wehrmacht. También se ocupa -poco, la verdad, que sobre este tema me gustaría leer más- sobre la disidencia de izquierdas de la RDA, a la que se utilizó desde la RFA y luego se pretendió ridiculizar tras la reunificación porque intentó conservar el estado social de la RDA.

En fin, les recomiendo vivamente que lean este libro. Si, como yo, tienen prejuicios contra Alemania como nación -no necesariamente contra los alemanes- este libro contribuirá a hacerlos decaer y sustituirlos por opiniones fundadas, cosa que no sé si es exactamente lo que los autores –residentes en Berlín- pretendían.

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