mossepFeliz año a los lectores de cualquier género. Dado que todo lo importante empieza ahora y que el año nuevo judío acaba de celebrarse no hace once días, aprovecho para hacer este retorno festivo y moderadamente optimero (que es algo menos que optimista, y disimulen ustedes el solipsismo). Agradezco, de paso, la paciencia de Don Ricardo que me creía ya desaparecido o en manos de la reacción facciosa, cosa que aún no ha ocurrido.

Durante mi ausencia hanse publicado un buen número de encuestas preelectorales y ninguna de ellas, llamativamente, se refiere a los vecinos comicios europeos. Parece que los grandes partidos y nuestros jenízaros de IU prefieren hablar de lo local y así plantearán las Elecciones Europeas si la crisis no lo remedia. Parece que la ciudadanía ignora que el 80% del bacalao regulatorio, legislativo y normativo, es decir, casi todo en su vida cotidiana, se parte en Bruselas y aledaños. Seguimos con la boina puesta.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, los alegres muchachos y muchachas de Metroscopia le han vuelto a dar a sustancias no reconocidas por Hacienda. De otro modo no se explica que ahora hablen de un desplome del PP y de una hipotética y pírrica victoria del PSOE. A IU y UPyD les siguen adjudicando porcentajes por rutina, como cuando fríes el huevo que te ha quedado de empanar. Para el resto, ni un dato. No vaya a ser, ¿verdad, Equo, nacionalistas, peligrosos independentistas?

Pero no seamos tan malos. Quizá la explicación de estas cifras absurdas venga de una vieja tradición presente entre los encuesteros (y cultivada minuciosamente por Wert cuando se limitaba a no decir toda la verdad a sus clientes): despreciar lo que ellos llaman “la parte cuali”. No es este el lugar ni el momento para explicar a fondo la importancia de los planteamientos cualitativos en sociología. Sólo diremos que la caspa pseudocientifista española sigue sin tragar lo que multinacionales e instituciones de todo el mundo ya asumen: que los datos solo muestran tendencias, que hay que “rellenarlos” con discurso.

Y el discurso lo que dice (en todos los estudios desde mediados de 2012 al menos) es:

Que el PP tiene un voto inasequible al desaliento, que vota “por los suyos” hagan lo que hagan y sean quienes sean. Confían en que el führer de turno limpie la casa y siga hacia adelante. Unos cinco millones de votos que jamás se mueven.

Que hay, en efecto muchos y muchas votantes del PP que están hartos de la corrupción y de la inacción de Rajoy (su principal valor político), pero que jamás votarán a otro partido. O los suyos o nadie. Après moi, le Déluge, que es una frase muy como de los fachas de aquí, o sea.

Que el PSOE no tiene ni de lejos ni esa base de votantes ni esa fidelidad de voto. El votante de izquierda, si es que quedan, es muy crítico, pero además, está tan necesitado de liderazgos y renovaciones como todos los demás. Los optimistas cifran la base inamovible de voto de los muy deprimidos socialistas en torno a los 3,5 millones, y eso cuando todo va bien.

Que no hay manera de que una IU tal como esté ahora, recoja en el capazo más del 10-12% (no se pongan así: juéguense un cafelito).
Que UPyD perjudica al PSOE en una proporción de cinco a uno respecto de lo que perjudica al PP. Sencillamente porque el discurso del votante español prefiere ese batiburrillo de izquierda formal, derecha (fachona) en lo nacionalista y la nada en todo lo demás que es UPyD. Si no tomas partido por nada, repites lo que dicen las abuelas en el mercado y pones un Toni Cantó en tu vida das más confianza (o quitas menos) que si explicas larga y cuidadosamente lo de Siria, el bunkering, la crisis, etc. “Estos, que son nuevos y no se meten con nadie”.

En fin, queridos míos, no crean que esto es así de sencillo. El PP ganará siempre. Mientras la izquierda siga hablando de izquierda sí o no. Mientras el PSOE siga creyéndose de izquierda. Mientras el resto no se oriente en un campo específico de repensamiento revolucionario (pero visto con letra de ahora, no del siglo XIX), UPyD y PP ganarán. De largo.

Aunque al grupo PRISA no le guste.

Lo dicho: feliz año nuevo.

P.S.: Un sociólogo cualitativo con idea de cuantitativo tendría que haber dicho a Moratinos que lo de Gibraltar, mejor después de lo de los Juegos Olímpicos. Que con el inglés de Annie Bottle and Alex White no nos alcanzaba para tener contenta a la Commonwealth.

Venga... meta ruido por ahí



Tagged with →