GERMANY WCUP DEU KOR REAXComo este es un post de análisis electoral y no político (aunque no siempre son dos conceptos independientes) no voy a valorar aquí la derrotilla de los Verdes, la pequeña victoria de Die Linke –ambos perdiendo votos respecto de 2009–, la gran-pero-menos victoria de Frau Merkel y sus truppen y la leve recuperación del SPD. Para lo que respecta a este pequeño rincón, no deja de llamar la atención la buena salud de los sondeos preelectorales alemanes. Spoiler: no pasó lo mismo con las israelitas (sondeos a la salida de los colegios electorales).

Las encuestas alemanas han ido marcando la tendencia correcta desde mayo. Independientemente de los resultados finales (en las que se quedaron generalmente cortos respecto de la diferencia entre CDU/CSU y la suma SPD-Verdes), las gráficas de seguimiento de los sondeos eran concluyentes. Los conservadores estaban consolidando una tendencia ascendente a medida que avanzaba una campaña que hablaba, básicamente de “Deutschland über Alles” y que predicaba que el que paga manda.

También aparecía una curva estática del SPD, con ligera tendencia a subir a costa (sobre todo a partir del verano) del voto verde, incluso en las circunscripciones donde Los Verdes Gobiernan.  La línea de color verde fue bajando y bajando a medida que la precampaña avanzaba, hasta quedarse por debajo del 9% en algunos sondeos.  Las líneas de tendencia también indicaban un resultado regular (aunque muy consolidado en el Este) de Die Linke, la izquierda poscomunista, y la debacle del FDP que los socios liberales en España no quisieron creer hasta que ocurrió.

Las encuestas también señalaron lo obvio: que los partidos-moda-molones-guay tipo Partido Pirata son formaciones gaseosa en términos electorales (y Beppe Grillo sabe muy bien de lo que hablo). Se apoyan en un boom hipster-mediático, salen a hacer política, la cagan y se desinflan.

Es muy importante señalar que la mayoría de las encuestas ofrecían datos sobre formaciones extraparlamentarias y que esos datos se publicaban en los medios. En España es inconcebible que se haga así, por no se sabe muy bien qué extraños intereses. De hecho, debería ser ilegal que el CIS no publicara los datos desagregados de todas las formaciones políticas, puesto que la gente que dice que no va a votar a los partidos que están jodiendo la democracia paga impuestos –de los que vive el CIS—en igual o mayor medida que los demás opinantes. Pero se ve que para que las cosas se hagan correctamente también hay que irse, con espíritu aventurero, a la verdadera Europa, y no quedarse en este remedo africano (con respetos hacia el continente que más nos sufre) en el que vivimos.

Esto significa que, pese a las presiones políticas y mediáticas, las encuestas públicas y privadas no tienen ningún Wert ni ningún jefe político ni de redacción que decida publicar datos tergiversados, insuficientes o mal cocinados. Esto también quiere decir que la ciudadanía puede tomar, si no los datos, sí las tendencias como algo sólido, orientativo de la situación y, lo que es más importante, la ciudadanía puede confiar hasta cierto punto en que maneja aproximadamente los mismos datos que sus representantes.

Como decía al princiipo, esto no ocurrió con las israelitas. Y es que cuando el árbitro pita, se acabó la elegancia. Los medios se dividieron en dos: los que anunciaban la mayoría absoluta de CDU/CSU (como Süddeutsche Zeitung) y los que la temían. El problema fue que las israelitas daban mejores resultados para Frau Merkel que las encuestas. El problema era que SPD volvía al juego de manera milagrosa aunque débil. Vamos, que las israelitas también se hicieron bien, aunque los medios conservadores exagerasen un pelín las previsiones.

Ahora llega la hora de eso tan raro que se hace en las democracias avanzadas: política. Pero los sondeos mostraron desde el principio cómo iban a ser más o menos las cosas. Y los profesionales que trabajan en ellos pueden estar tranquilos sin ver que en los periódicos de toda Alemania sale en portada la diferencia entre lo predicho y el resultado. Y es que las encuestas solo se pueden hacer bien o mal. Las cocinas solo se pueden hacer bien o mal. Y los medios solo pueden hacer su trabajo bien o mal. Aquí, se elige siempre hacerlo todo mal.

Y de eso no tiene la culpa Merkel.

Venga... meta ruido por ahí



Tagged with →