RaulLopezVaqueroSeñor López Vaquero:

Pío Moa es un nazi impresentable que ha cumplido condena por terrorismo, y que ahora anda por ahí dando lecciones de historia transfigurada, pero usted es el Alcalde de Coslada, es decir, es una autoridad democrática de un país democrático -vamos a ser generosos con nuestra pobre democracia- que, cuando habla, lo hace en cierta forma en nombre de las personas a las que representa y lo hace también en nombre de la institución que usted mismo encarna. Por eso, debería tener cuidado con las cosas que dice, especialmente cuando esas cosas afectan directamente -o pueden hacerlo- a las vidas -literalmente, a las vidas- de muchos niños y a la posibilidad real de que muchas familias tengan una vida feliz.

Dirá usted: ¿y a mí éste sujeto tan raro por qué viene a darme lecciones? Esto viene a cuento de un un retuit y un twit suyos, ambos con el mismo texto. El primero es un retwit de Pío Moa en el que se asegura que es lógico que Rusia cierre las adopciones a España por tener legislada la posibilidad del matrimonio homosexual, y lo apoya con un enlace a un pos suyo (de Moa) bastante mal escrito, como es habitual, que se intitula “Soy homófobo“. Parece que quisiera usted dejar patente su acuerdo con lo retuiteado, al escribir un nuevo twit, éste firmado por usted, con el mismo texto: “Rusia prohíbe a españoles adoptar niños rusos. Por lo del `matrimonio´ homosexual. Lógico“, junto con un enlace a la profesión de fe homófoba de Moa, y unas delatadoras comillas encerrando el término “matrimonio”.

Yo no sé qué experiencia directa tiene usted sobre Rusia, sobre la adopción internacional o concretamente sobre la adopción en Rusia. Yo tengo alguna en ambos campos. Rusia es un país que me ha atraído siempre, desde pequeño. Desde los catorce estudio ruso y ya puedo entenderme razonablemente bien con los rusos. Hace cuatro años adopté un niño en Rusia. Por eso, durante un tiempo, visité un orfanato ruso y tuve oportunidad de hablar con las profesionales que trabajan en ellos, así como con profesionales españoles y rusos que se dedican a facilitar la relación con los orfanatos.

Fíjese usted lo que son las cosas. Eso que le parece a usted tan lógico no es más que el resultado de la coyuntura política. Hace años, Rusia era el único país, o uno de los pocos países que permitía y favorecía la adopción por parte de hombres solos, es decir, que no estuvieran casados. Esto era así a sabiendas de que era la única forma de que parejas homosexuales -que aún no se podían casar en España- pudieran acceder a la adopción. Funcionó durante años, casi dos décadas, durante las que España ha sido uno de los países favoritos por los rusos para mandar a sus niños en adopción. Ahora, cuando en Rusia hay un ambiente homófobo, impulsado por la Iglesia Ortodoxa, que lamentablemente cada vez tiene más influencia, y jaleado por los neonazis piomoistas en la calle, el gobierno ruso, en lugar de frenar esos impulsos, lo que hace es plegarse a ellos, en una serie de decisiones más populistas que políticas. Muy típico de Putin, un político sin escrúpulos ni principios de ningún tipo.

Pero lo más indignante de su comentario es que considere usted -como el nazi impresentable de Pío Moa- que es “lógico” que Rusia no permita que sus hijos puedan ser adoptados por parejas homosexuales. Con ello, lo que usted dice es que le parece “lógico” condenar a miles de niños rusos a una vida miserable de pobreza y marginación en el mejor de los casos, o a convertirse en criminales en la mayor parte de ellos. Porque eso es lo que les espera cuando cumplen 18 años y el estado ruso les da una cantidad miserable de rublos y les pone en la puerta del orfanato donde han vivido hasta entonces, y donde les han cuidado mucho mejor de las posibilidades y las obligaciones laborales de las profesionales les exigen, al menos, según mi experiencia.

Del orfanato, los niños que no han sido adoptados pasan a la mili, y muchos de ellos van a Chechenia, donde se convierten en auténticos criminales -lea los interesantísimos libros que le costaron la vida a Anna Politkovskaya, que describe cómo cambia la vida de los jóvenes rusos que tienen la desgracia de ser destinados en su mili a Chechenia, que no son pocos, y suelen ser los más desfavorecidos, es decir, casi todos los que salen de los orfanatos-, y cuando se licencian, la droga, y en el mejor de los casos, el alcohol. Casi siempre el delito y el crimen, que es lo que les han enseñado a hacer los militares en Chechenia ¿Le parece eso más lógico que ser educado en una familia con dos padres o dos madres y estudiar una carrera en la Complutense, trabajar en la empresa familiar o incluso estar parado en España?

Antes de ir a Rusia buscar a mi hijo, leí una entrevista que le hizo Anna Politkovskaya a una directora de un orfanato. Me llamó la antención una cosa: el desmarque que había entre las profesionales de los orfanatos, que tienen a los niños en el foco de atención, y la desfachatez con que trataban el tema los políticos nacionalistas rusos que consideran la adopción internacional como una humillación y siempre han querido frenarla, al margen de los intereses de los niños y de la vida que a éstos les esperara en caso de no poder ser adoptados. La última vez que el Gobierno ruso tomó una decisión populista fue subvencionar, con motivo del Año de la Familia, a las parejas rusas que adoptaran niños rusos. Creo que fue en 2008. Muchas parejas accedieron a esas subvenciones y hoy probablemente sean familias felices -los rusos adoran a los niños, no tiene usted más que ir a un parque de cualquier ciudad rusa para comprobarlo-, pero en los orfanatos aún recuerdan con espanto como muchos niños -ni uno, ni dos- eran devueltos por sus familias adoptivas cuando, un año más tarde, se acababa la subvención, que era de 12 mensualidades.

La directora del orfanato que entrevistaba Anna Polikovskaya no entendía por qué las familias rusas tienen una preferencia de seis meses sobre las extranjeras a la hora de adoptar un niño. Según su experiencia, el fracaso en las adopciones rusas es bastante más frecuente que entre las extranjeras. Su afán, y el de las profesionales que trabajaban en el orfanato donde adoptamos a mi hijo, era que los niños salieran del orfanato cuanto antes, y aunque no lo decían así de claramente, consideraban que una familia extranjera les daba más garantías que una familia rusa. A nosotros, al menos nos lo dejaron meridianamente claro.

En cualquier caso, no dude usted que, quienes trabajan con los niños rusos en los orfanatos sólo tienen un objetivo: que esos niños salgan en adopción cuanto antes, preferiblemente -ahora, al alejarse aquel funesto Año de la familia quizás menos- en una familia extranjera, sea o no de padres o madres homosexuales. Otra cosa es que los integristas ortodoxos, los neonazis y los nacionalistas rusos, cada uno con sus motivos, quieran imponer sus principios ideológicos a los niños y a los adoptantes extranjeros. Y estoy seguro de que cualquier familia -cristiana, atea, de derechas o de izquierdas- que en estos años haya adoptado un niño o una niña rusa, y haya visitado los orfanatos, estará de acuerdo con esto que le digo.

Sin otro particular, quedo a su disposición para lo que usted guste mandar y me despido con un saludo y con un ruego: piense sobre el mal que puede ocasionar a muchos niños y niñas rusos y a muchas familias españolas posiciones políticas como la que manifiestan ustedes no solo con el tema de la adopciones, sino también, en general, en torno al matrimonio homosexual. Ya sé que ha pedido disculpas y ha matizado lo que dijo -lo que le honra-, pero su posición es equívoca, buena parte de sus bases piensan que realmente los homosexuales no deben adoptar, y les parece bien la decisión rusa; y usted  tiene, como alcalde, responsabilidad institucional.

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NOTA: Don Raúl López Vaquero, Alcalde de Coslada, al ver las reacciones a su twit ha tradado de dar explicaciones y ha pedido disculpas. Eso le honra. No dudo de que las disculpas son siceras, sin embargo, mucha gente en España es contraria a que los homosexuales adopten, y por eso apoya la decisión del gobierno ruso de restringir las adopciones en España hasta que nuestro país se comprometa a que en ningún caso un niño ruso va a acabar en una familia con dos padres o dos madres, cosa que no creo que ocurra, ya que violaría la ley española. Por este motivo, he decido mantener la carta.