“Me parece bien, pero siempre se habla de primarias y luego nadie trae a los órganos una propuesta sencilla”. – Cayo Lara

Las elecciones primarias deberían ser un proceso muy sencillo. Simplemente consultar a la militancia, a los electores, a la sociedad en su conjunto, a quienes acepten ciertas condiciones, en fin, al modelo de cuerpo electoral que sea, quiénes van a ser los candidatos que determinado partido presenta a una convocatoria electoral. Izquierda Unida no quiere hacerlas, lo dejó claro ayer. Y es muy legítimo, pero deberían dejar de marearnos con el tema.

Ayer el Consejo Político Federal de IU inventó un método complicadísimo, más propio de la misteriosa Iglesia católica que de un partido político, para elegir sus candidatos y candidatas, incluida la cabeza de lista, a las elecciones europeas. En ese método hay de todo, menos votaciones de militantes, simpatizantes o ciudadanos, que, en lo que desde algunos círculos se considera como un alarde de apertura, sencillamente “no se excluyen”, pero parece, si he entendido bien el misterioso método diseñado, que quien conformará la candidatura, a partir de las propuestas que le lleguen de diferentes ámbitos internos, será una comisión de 15 personas más o menos representativas de la pluralidad interna de la formación.

Es curioso que las dos propuestas que se presentaron ayer en el Consejo Político Federal eran más abiertas y participativas que lo que finalmente ha sido presentado como un método de consenso, no aceptado por una de las partes, porque Izquierda Abierta ha votado en contra. Izquierda Abierta proponía que el cabeza de lista y algunos otros candidatos se eligieran en primarias abiertas a todos los ciudadanos que se declarasen votantes de IU y aportasen una pequeña cantidad (ponían de ejemplo un euro) para sufragar el proceso. La corriente EnComun por su parte proponía designar la cabeza de candidatura en primarias abiertas a la ciudadanía y el resto de la candidatura en primarias internas. La elección de cualquiera de estas dos propuestas habría sido una buena noticia y un paso adelante.

El método elegido finalmente no se lo puedo explicar bien, porque después de haber leído varias veces su descripción no acabo de entenderlo. Al parecer, se va a constituir una comisión de 15 personas representativas, en tres bloques, de la pluralidad interna de la formación, y a esa comisión van a llegar propuestas de integrantes de la lista electoral, a razón de dos por cada territorio, así como la  preferencia de cada territorio sobre la cabeza de candidatura. La única mención a las primarias es que entre los métodos para la formación de esta voluntad “no se descartan las primarias”, y en cualquier caso, la palabra final será de la comisión de los 15, que deberá elevar una propuesta al Consejo Político Federal para que la ratifique. Todo ello, por supuesto, si lo he entendido bien. Si eso son primarias, que venga Dios y lo vea.

Quizás sea un método más participativo que lo que existía antes, pero no es un método más abierto, y sobre todo, no son unas elecciones primarias, porque no se forma un cuerpo electoral que mediante el principio “una persona, un voto”, conforme la candidatura. Además, es un método que peca de “vanguardista”, porque a pesar de que establece de alguna forma tímidas maneras de conocer lo que piensa la militancia y organismos ajenos a la coalición, establece también mecanismos para que esta voluntad sea filtrada por diferentes instancias internas. Eso sí, no excluye las primarias para determinadas partes del proceso. Conociendo IU como la conozco por dentro, me atrevo a decir que los territorios que van a optar por primarias van a ser muy escasos.

Es incluso posible que de este proceso salgan listas presentables, no digo que no, porque IU ha cambiado mucho por dentro, y hay ya muchas más posiciones que las tradicionales; está todo muy mezclado, hay gente nueva, y ciertas actitudes aperturistas -como demuestran las dos propuestas de primarias presentadas al Consejo de ayer- pesan mucho más que antes, pero no será una candidatura elegida mediante un procedimiento abierto, es decir, los votantes potenciales, como siempre, tendremos que ver, oír y callar.

Si les interesa el tema, pueden lee este post de don Eberhard Grosske.

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