varsovia_300x200Ucrania, en ruso es Ukraina. Hay varias teorías sobre la etimología del nombre de esta nación, que fue una de las cunas de Rusia. No en vano, Kiev fue la capital del primer estado ruso, el Rus de Kiev, en el siglo IX, cuando el los territorios sobre los que siglos más tarde estaría Moscú eran territorio de los osos. Una de estas teorías sostiene que Ukraina significa “tierra junto a la frontera”,  algo parecido a nuestra Extremadura. Con esta serie de posts, don Javier, en twitter @jdazacas abre oficina en Varsovia, y desde allí, inicia esta nueva sección, en la que hablará, sobre todo, pero no exclusivamente,de esos países  tan cercanos, pero a los que sentimos tan lejanos, que son los de Europa del Este.


 

A finales de noviembre de 2013, antes de la cumbre de Asociación Oriental que tuvo lugar en Vilnius (Lituania) los días 28 y 29 de noviembre, el presidente ucraniano, Víktor Yanukóvich, confirmó lo que ya se venía sospechando: Ucrania no firmaría el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Las condiciones ofrecidas por la UE no fueron aceptadas por el gobierno de Ucrania. Por una parte, Ucrania exigía compensaciones para llevar a cabo las reformas necesarias que la UE le exigía para armonizar reglamentos; por otra, la UE exigió el aumento de un 40% de las tarifas de gas y calefacción, la eliminación de subsidios y barreras comerciales y una congelación salarial con el objetivo de favorecer las exportaciones hacia la UE, además de la liberación de la ex Primera Ministra Yulia Tymoshenko (ver el dossier Ucrania: Entre la dependencia de la UE y la imposición de Rusia).

Ante la imposibilidad de su mejora, el presidente ucraniano optó por considerar la oferta realizada por Rusia para vincularse a la Unión Aduanera. Tanto el Acuerdo de Asociación con la UE como la Unión Aduanera suponen acuerdos a nivel comercial, pero no contemplan adhesión de ningún tipo. Esta circunstancia provocó la aparición del llamado euromaidan (maidan en ucraniano significa plaza).

Viktor Yanukovich es presidente de Ucrania desde 2010, y fue elegido democráticamente. Al menos, tan democráticamente como lo fue Víktor Yúshchenko  en 2005, tras la repetición de las elecciones presidenciales que hubo de realizarse tras la llamada Revolución Naranja de finales de 2004, que fue el reflejo en la calle de las acusaciones de fraude electoral realizadas por el sector “unioneuropeista”, fortalecido por la enorme presión exterior llevada a cabo por Estados Unidos y la Unión Europea.

Las fuertes diferencias entre los dos líderes de la Revolución Naranja -Viktor Yúshchenko  y Julia Tymoshenko- acabaron provocando un enorme desgaste ante su electorado. Yúshchenko hoy está casi apartado de la primera fila política y Tymoshenko se encuentra en prisión tras una condena por abuso de poder en el ejercicio de su cargo de Primera Ministra del país.

Tras la cumbre de Asociación Oriental de Vilnius y la negativa de Yanukovich a firmar el Acuerdo de Asociación con la UE, se instalaron en la Plaza de la Independencia –maidan Nezalezhnosti en ucraniano- los primeros manifestantes. El día 30 de noviembre, los antidisturbios ucranianos, conocidos como Berkut, entraron en la plaza con la orden de desalojarla haciendo uso de la fuerza. Tal decisión conllevó una brutal represión de las personas allí concentradas y provocó un efecto rebote que tuvo como consecuencia que la plaza se organizase con mayor voluntad de permanencia. Lo que el sábado 30 parecía una gran victoria política del euromaidan se tornó en severa derrota cuando al día siguiente, 1 de diciembre, el sector ultranacionalista del euromaidan (el Pravyi Sektor, Sector Derechista) hizo uso de extrema violencia contra unos Berkut que actuaron como muro de contención ante los intentos de este sector de llegar al edificio presidencial. Como símbolo de aquellos acontecimientos ha quedado el uso de una excavadora por parte de los manifestantes.

El mismo día 1 de diciembre, el sector ultranacionalista, organizado alrededor del partido Svoboda (Libertad), ocupó el ayuntamiento de Kiev, situación que hoy en día se mantiene. Las llamadas ‘Defensas del euromaidan’ tienen su punto de encuentro en este ayuntamiento.

Desde que se supo que el gobierno de Ucrania no firmaría con la UE el Acuerdo de Asociación, la oposición ha tenido como único objetivo la celebración de elecciones anticipadas, fundamentalmente debido a la gran popularidad de Vitali Klitschko, ex campeón mundial de pesos pesados y líder del partido UDAR, y su más que probable victoria según casi todas las encuestas. La oposición, formada por tres partidos (UDAR, de Vitali Klitschko; Batkivshchyna, de Arseniy Yatsenyuk y Yulia Tymoshenko; Svoboda de Oleh Tyahnybok) presentó el 3 de diciembre una moción de censura en el Parlamento contra el Primer Ministro Mikola Azárov que no prosperó al no obtener suficientes apoyos.

Desde entonces, el euromaidan ha continuado con su trabajo de organización, un trabajo que ha contado con una cantidad de recursos muy superior a los que tuvo el 15M –hay que señalar que ambas movilizaciones, aunque coincidan en la ocupación de una plaza, tienen muy pocas más cosas en común. Por supuesto sabemos muy poco, por no decir nada, de la procedencia de esos recursos. Si sabemos que desde el principio hay en la plaza un escenario desde el que se ofrecen conciertos de grupos de primera fila y discursos de políticos de la oposición ucraniana, así como extranjeros. Hay que destacar que la injerencia de políticos y diplomáticos de la UE así como de representantes políticos de EEUU ha estado siendo constante durante el mes de diciembre. Como ejemplo valgan la visita de Guido Westerwelle y Radosław Sikorski (ministros de Asuntos Exteriores de Alemania y Polonia respectivamente), Victoria Nuland (portavoz del Departamento de Estado de EEUU), Catherine Ashton (alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad), John McCain (senador de los EEUU y excandidato a la presidencia).

El 8 de diciembre tuvo lugar el derribo de una estatua de Lenin en Kiev por parte del sector ultranacionalista. No era la primera vez que lo intentaban, pero esta vez no se pudo evitar. Este hecho ha descolocado a mucha gente debido a que no se acababa de entender el motivo: ni la actual Rusia es la URSS, ni Lenin representa a la élite gobernante ucraniana. Desde mi punto de vista, esta acción refleja el rechazo a lo que ciertos sectores ucranianos consideran ‘imperialismo ruso’ y se llevó a cabo  en términos de propaganda interna.

La tensión, aunque mostraba ciertos picos, se mantenía en el pulso que mantenían  el gobierno y el euromaidan. La noche del 11 al 12 de diciembre fue especialmente tensa: se había dado orden para desalojar la plaza de la Independencia. Pero esta vez no se usaría violencia alguna. La policía había recibido la orden de ser contundentes sin ser violentos, lo que se llevó a cabo desplazando a los manifestantes empujándolos con los escudos mientras los servicios de limpieza retiraban algunas barricadas. Tras varias horas de forcejeo, pocas barricadas se desmantelaron y el ánimo de los manifestantes se transformó en una mayor determinación a la hora de defender su euromaidan.

Este punto supuso el primero de los grandes bloqueos que se han vivido en este conflicto. Por un lado, el uso de la violencia por parte de la policía se descartaba vista la repercusión en la UE y EEUU que tuvo la gran represión del día 30 de noviembre. Por otro, el euromaidan se mostraba convencido de su propia existencia pero sin tener objetivos claros.

El día 14 de diciembre, el presidente Yanukóvich destituía de sus cargos a 4 responsables políticos por las cargas policiales del día 30 de noviembre. El cargo de más relevancia fue el alcalde de Kiev. No sirvió para rebajar las pretensiones de los manifestantes ni de la oposición, que seguían exigiendo la dimisión del presidente, entre muchos otros, y la celebración de elecciones adelantadas.

Por otra parte, el presidente de Ucrania, Víctor Yanukóvich, en la comisión interestatal bilateral en Moscú, consiguió una importante rebaja en el precio del gas y un crédito sin condiciones de 15.000 millones de dólares. Esta circunstancia provocó que la oposición y la UE reanudasen sus acusaciones a Rusia de injerencista y de realizar presiones a Yanukóvich.

Mientras tanto, empezaron a salir a la luz ciertos casos de violencia en las calles de Kiev o de supuestos secuestros, siendo el caso más mediático el de Tetiana Chornovol, una periodista muy involucrada en el euromaidan que recibió una paliza y de la cual acusó al presidente Yanukóvich de ser el principal responsable.

Esta situación de tensión y bloqueo en las calles se mantendría hasta el nuevo año.

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