moscuscopio300Hace tiempo que no escribía en esta sección que tan amablemente me cede don A Sueldo de Moscú. Y es que las encuestas electorales a más de un mes de las urnas sirven para lo mismo que calcular quién va a ganar la liga basándose en los resultados de las tres primeras jornadas: para entretenerse en tonterías.

Pero hete aquí que un servicio público (barómetro electoral) realizado por un ente público (el CIS) aparece en campaña. Y digo que aparece porque hasta estas Elecciones al Parlamento Europeo, el CIS tenía la buena costumbre de publicar el barómetro un mes antes, más o menos, de la fecha electoral. Dirán que ha habido una Semana Santa de por medio, dirán que como son presenciales, cuesta mucho rellenar cuotas –que es verdad: a ver cómo consigues que un autónomo o una mujer trabajadora esté en casa a la hora en que pasan los encuestadores por sus domicilios.

Pero la sospecha de quienes estamos en esto es que Arriola es mucho Arriola. Y aparte de tener a sus amigos metroscópicos y valencianos, también controla con mano de hierro toda la comunicación del partido y del Gobierno. Y las encuestas del CIS son otra pieza de campaña electoral.

De modo que la cocina que los propios trabajadores y trabajadoras del CIS tanto han criticado no es sino alquimia al servicio de los líderes. Afianzar el bipartidismo, los experimentos con gaseosa IU y UPyD y vamos a dar a Podemos un escañito para asustar al rojerío de bien. Al resto, ni agua.

Dirán que es porque la abstención esperada supera (como lo oyen: supera) el 60%. Porque el 80% de los encuestados dicen que pasan de estas Elecciones aunque reconozcan casi en la misma proporción que son importantísimas…

Pero ¿cómo llega al escaño Podemos? Tiene dos décimas de respuestas espontáneas más que Primavera Europea. Es decir: ¡un encuestado o encuestada valen para dar escaño o quitarlo! Tienen la misma suma de voto+simpatía. Y podemos va solo –y probablemente con votos limitados a Madrid–, mientras que Primavera Europea son once partidos con extensión Estatal. Y con un Compromís en la cresta de la ola valenciana.

De modo que al escaño Podemos llega en el barómetro porque al CIS le ha podido llegar que soplan malos vientos para el bipartidismo. Que el voto rojo hay que dividirlo, y que seguramente nadie se acordará el día 26 de la tropelía, unos por el champán y otros por las lágrimas.

En todo caso, sepan ustedes que esto no tiene nada que ver con la sociología. Ni con la cocina. Como dije en otros posts esto es alquimia de la buena. Y propaganda. No se extrañen. La inventaron ellos.

Saludos y sigan incrédulos. Y sobre todo, voten lo que les parezca. Es circunscripción única y cada voto cuenta.

Venga... meta ruido por ahí



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