Taxis vs. Über: La pelea del nuevo y el viejo mundo

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liberal_266x141Perdonen mi ausencia, esto de ser liberal a tiempo completo es cansadísimo a veces. Hoy (si don Ricardo se digna a publicar este escrito a tiempo) hay una huelga de taxis en España. Su principal queja es por el desembarco de Uber en España. Para aquellos que no lo sepan, Uber es una app movil que pone en contacto a dos personas: Una que necesita desplazarse de un punto a otro y otra que tiene la capacidad de hacerlo. El usuario se descarga la aplicación y solicita un viaje, aquellos conductores que están dados de alta en ella recogen al pasajero y lo trasladan. Es Uber quien cobra, se queda una comisión del 20% e ingresa el 80% al conductor.

Los taxistas intentan meter el miedo en el cuerpo a los usuarios: No pagan impuestos, hay menos seguridad (acabo de ver al presidente de la gremial asegurar que ha habido secuestros), no se tienen los permisos adecuados… Muerte y destrucción.

En el fondo lo que quieren mantener es un sistema regulado, intervenido y controlado en el que el mercado no decide y son los lobbistas los que deciden por el usuario. Como hacen los colegios profesionales, los notarios, los registradores, los estancos o las farmacias. Y en el siglo XXI eso es tan injusto como en el siglo XX, pero además es imposible de mantener a largo plazo porque ahora los usuarios nos podemos poner en contacto mucho más fácilmente, saltandonos así el control del Estado.

Les voy a decir por qué en mi opinión cada una de las pegas que pone el lobby taxista es falsa:

  • Impuestos: Los pagos se hacen vía telemática. Si creen ustedes que Hacienda no va a meter mano a esos cobros, es que no han montado una empresa nunca. Les animo a hacerlo. Pero además es que estos conductores no tienen acceso a la mayor parte de las subvenciones que consigue el lobby y les permite tener acceso, por ejemplo, a coches más baratos.
  • Seguridad: Parto de la base de que tampoco el taxi me la asegura, pregunten a cualquier japonés que se vaya de España qué opina de ellos. Pero es que además Uber te permite valorar y opinar sobre cada conductor. Tengo así una información maravillosa de cada conductor, su comportamiento, su trato o su limpieza. Justo lo contrario de lo que quiere el lobby: igualar a todos y que cojas el taxi que está en cabecera de la parada. Uber tiene muy claro que si un conductor no da el mínimo sale del sistema. En el taxi la licencia es vitalicia.
  • Licencias: Aquí viene la madre del cordero. Hay taxistas que han pagado cientos de miles de euros por una licencia de taxi que ven que no van a amortizar jamás. Pero eso no afecta a la calidad del servicio de Uber. Todos los conductores deben tener seguro en regla (como cualquiera por otro lado) por lo que una licencia no permite una cobertura mayor. Lo siento mucho por los taxistas que se equivocaron invirtiendo en un negocio en decadencia, pero la culpa no es del usuario. El que abrió una tienda de revelado de fotos en 2002 o un videoclub en 2004 también tuvo que cerrar y no ha pasado nada.

El mundo antiguo se agarra a sus mecanismos para no avanzar, pero desgraciadamente para ellos, no les va a servir de nada.

9 Responses to "Taxis vs. Über: La pelea del nuevo y el viejo mundo"
  1. Pedro Fresco dice:

    Hola,

    Complejo asunto, sin duda. Creo que voy a tener que explicar bien mi posición pero voy avanzando la conclusión: Si es verdad lo que dice usted y se pagan impuestos por esto (o si se pagasen impuestos, pongámoslo en condicional) estoy de acuerdo con este tipo de aplicaciones.

    Voy a comenzar desde un punto de vista teórico. Para un liberal&socialista como yo la aspiración de una sociedad verdaderamente liberal sólo se puede conseguir si hay una alta igualdad de renta. Un ser humano que esté sometido a la servidumbre que provoca la escasez no es libre. Un hombre que necesita imperiosamente poner un plato de comida a sus hijos en la mesa, pagarles el colegio, el dentista o la ropa no es libre. Sólo una seguridad económica permite al hombre ser libre de verdad y más allá de las teorías. Esta es la base de todo el socialismo pre-marxista y por eso quiero una sociedad altamente igualitarista.

    Pero yo no soy un hombre dogmático y puedo aceptar que esto del igualitarismo y la seguridad económica puede ser medido en más aspectos que en uno meramente monetario. De hecho para alcanzar esta libertad que sólo consigues sin tener servidumbre económica hay otro camino: Tener pocas necesidades, es decir, la austeridad como virtud.
    Todo esto lo explicó el otro día el presidente uruguayo Pepe Mujica mucho mejor que yo así que no insisto, pero quiero dejar la idea clara: Las necesidades autoimpuestas que nos vende el mercado coartan nuestra libertad, el consumismo coarta nuestra libertad y la necesidad de poseer más cosas o tener más también. Todo esto nos hace esclavos de nuestra propia necesidad. Obviamente no todo es prescindible y hay unos mínimos que no pueden ser obviados con un tipo de vida espartano.

    Además de esto yo tengo una teoría un tanto particular a nivel socioeconómico. Todos ustedes saben que hoy en día este imperio neoliberal es de una complejidad tal que es muy difícil combatirlo. El enemigo no está en el palacio de invierno ni en el despacho de una empresa, el capitalismo global está deslocalizado y en todas partes y no se puede combatir con facilidad.
    De hecho creo que es absolutamente imposible de destruir por métodos estándar así que he llegado a la conclusión de que hay que «obviar» el mercado, hay que aprender a vivir en lo posible fuera del mercado. Esto no tiene sólo que ver con la austeridad comentada antes sino que también con la generación de una estructura económica que devuelva el poder y la generación de riqueza a las propias bases de la sociedad. Por ejemplo, si podemos generar nuestra propia energía mediante energías renovables ya tenemos un grado de libertad ganado al capitalismo internacional. Si somos soberanos alimentariamente también. Si podemos cooperativizar áreas económicas podremos ser más libres que si dependemos de un oligopolio internacionalizado. Todo esto hay que tenerlo claro teóricamente.

    Así pues, ¿qué representa una empresa como Blablacar (que recordemos que no es Uber y que sólo pone en contacto a usuarios de coche, y por tanto no puede ser controlada)? Pues representa ganar libertad en cuanto ahorra necesidades económicas (no necesitas tanto dinero para moverte) y también nos hace más libres respecto a toda una serie de productos y servicios que dependen de ese capitalismo internacional.
    Quien dice compartir coche puede hablar también de intercambiarse tuppers de comida o hacer un uso cooperativo de cualquier cosa. Esto, que ha nacido de la necesidad y de la técnica, hay que saber enfocarlo positivamente.

    ¿Y Uber? Pues aquí sólo me surgen dos dudas: Los impuestos (que deben ser pagados porque sino se trata de una actividad en negro y crea una desigualdad evidente) y el porcentaje que se lleva la empresa (que no me parece mal si se cobran impuestos).
    Además hay otra realidad de puro pragmatismo: No se puede poner puertas al campo. Esto es igual que con las descargas, para cuando has bloqueado una web ya han aparecido 10. En estos casos el regulador debería ser más inteligente y buscar mecanismos alternativos.
    Digo esto porque al final aunque se cierre Uber las posibilidades de la técnica están ahí y es incontrolable que alguien le pague a otro un dinero por llevarle en su coche. Quien quiera limitar esto está destinado al fracaso.

    De todas formas el negocio de los taxis debe seguir existiendo por multitud de razones de índole turístico, de transporte, etc. Y es importante garantizar que sea una actividad viable compatibilizándolo con estas nuevas realidades.
    Y las tarifas de taxi, por cierto, deben estar reguladas, porque el usuario debe saber qué va a pagar por trayecto o kilometraje. No se deben permitir actividades de taxi ilegal como hay en muchos otros países, por varias razones. Una cosa es Uber, de particular a particular, y otra es generar cosas que pueden ser tendentes a la generación de mafias y a situaciones indeseables.

    Bueno, sé que he soltado un rollazo, quedo a la espera de la réplica a ver por donde me intenta pillar.

    Saludos,

    • Jaime dice:

      @Pedro Fresco: Yo te doy mi opinión, Pedro. Primero, me parece que estar a «mínimos» frena el progreso. Si en el pasado no se huebira prescindido de esa postura seguiríamos viviendo como en la Edad Media. Me parece arbitrario.
      Pero me parece que tiene más enjundia el resto de cosas que dices.
      Vamos a ver. Las energías renovables son un negocio, tanto como las no renovables. Se hace dinero con ellas. Tienes que comprar lo necesario para producirlas y vender la energía producida. Si es para el autoconsumo, ten en cuenta que eso se hace (racionalmente) en la medida en que sea más barato que comprarla a la empresa que la genera (o porque no sea posible comprársela por cualquier motivo). Pero aún en ese caso tienes que comprar lo necesario para producirla, hacer las reparaciones (es de suponer que contratando un servicio de alguien que sepa), reeemplar los aparatos por desgaste, deterioro, por salir otros más modernos … Todo eso no stá fuera del mercado.
      Sobre los taxistas. Si te fijas, lo que defienden los taxistas no es capitalismo, sino un sistema gremial. Uber yo diría que es capitalismo. En este sentido los taxistas son reaccionarios, lo que no quiere decir que no haya un interés legítimo por su parte que atender en parte, pero debería ser transitorio.
      Pagar impuestos es un deber general. Si alguien lleva a cabo una actividad empresarial o profesional y no los paga comete un fraude. Pero, ¿no está en la misma situación que un taxista que defraude a Hacienda?
      Además, ¿quién niega que existan los taxis? No se trata de eso. ¿Por qué hablas de mafias si se trata de desarrollar una actividad de transporte? Para ello sí tiene que haber una normativa general que controle unas condiciones de interés general: que los seguros están en regla, el estado del vehículo, la cualificación de los profesionales (que tienen carnet, etc.). Creoq ue es razonable y necesario. Peor esto s etrata de limitar las licencias: cerrar el mercado a la competencia de nuevos oferentes qqnue pudieran reunir las condiciones de cualquier taxista.

      • Pedro Fresco dice:

        @Jaime: Hola Jaime,

        ¿Tu crees que estar a mínimos frena el progreso? Esto abre un debate interesante que se podría resumir el «progreso a toda cosa» vs «menos progreso pero mejor repartido». Yo obviamente prefiero el segundo.
        De todas formas en lo de la edad media te has pasado. No estoy planteando vivir en una cueva, planteo no tener necesidades absurdas. Hay una cosa que muchas veces no se ve porque es anti-intuitiva pero es que el consumo desaforado puede colapasar el progreso. En economía lo que no gastas en una dirección la gastas en otra y esa es una componente a valorar.

        Respecto a las renovables. Obviamente para acceder a cualquier cosa necesitas ir al mercado pero no podemos comparar. Una cosa es comprar combustible todos los días y estar sometido a una alteración diaria del mercado, y otra cosa es que necesites piezas de repuesto para tus placas solares.
        Obviamente me estaba refiriendo al autoconsumo y al balance neto, mecanismo hoy prohibido en España pero en vigor en otros países.

        Para mi Uber no es capitalismo, quizá sí libre mercado pero fundamentalmente tiene algo de cooperación o colaboración. Y digo que no es «capitalismo» porque al final no pasa de ser un complemento monetario para quien presta los servicios y fuera de la propia Uber no hay empresa alguna, sólo particulares. Tendemos a confundir mercado o libre mercado con capitalismo y creo que es un error. Recordemos que hay socialismo de mercado.
        Y los taxistas defienden lo que defiende todo el mundo en el capitalismo: Aplastar a la competencia y sobrevivir. El capitalismo funciona así, las ventajas para ti y los impedimentos para los demás. Los teóricos del mismo pueden decir lo que quieran pero la lógica de los agentes del mercado es esa y, por tanto, estos agentes van a actuar a nivel de lobby para conseguir eso mediante el mecanismo que sea: Si están fuera del reparto del sector clamarán a favor de la liberalización y si están dentro clamarán contra cualquier liberalización que les traiga competencia.

        ¿Por qué hablo de mafias? Pues porque cuando una actividad como el taxi no esté regulada en tarifas, licencias, regulación, etc. Muy probablemente la habrá.
        En muchos países hay verdaderas manadas de taxistas alegales que ofrecen los servicios a precios convenidos, y no hace falta irse a países del tercer mundo. En el propio aeropuerto JFK de New York te asaltan manadas de indios y latinos (fundamentalmente) cuando te ven salir para que cojas sus taxis y no los oficiales. Desconozco si están organizados o no (podrían, hasta los gorrillas de mi barrio están organizados), pero en cualquier caso no me parece nada adecuado para una ciudad.
        No todo lo liberalizado está bien ni todo lo limitado mal. A mi las liberalizaciones me pueden parecer bien pero siempre bajo una estricta regulación porque, sino, empiezan todos los mecanismos perversos del mercado haciendo daño a los usuarios.

        Saludos,

        • Jaime dice:

          @Pedro Fresco: Hola Pedro. Sí, la verdad creo que estar a mínimos frenaría el progreso. Además, vamos a ver, ¿por qué contraponer «más progreso» y «mejor repartido»? ¿Cuándo está mejor repartido, cuál es el criterio para decir cómo repartir, etc.? Esa contraposición es lo que se llama una falsa dicotomía. Al menos entra en detalles, no lo digas como un apriorismo.
          Por otra parte, yo en ningún momento he hablado de tal cosa como consumo desaforado. ¿Qué es consumo desaforado? ¿Quién dice lo que es y con qué criterio? Es interesante que dices que el consumo puede frenar el progreso. No le niego que pueda ser así, pero, ¿puede poner algún ejemplo de casos de esos?
          De Uber te digo que mi opinión es que los «particulares» que lo usan pueden dedicarse profesionalmente a la actividad, ¿no? Es más, nada impediría que fueran empleados de una empresa que lo usara, ¿no? Y yo pregunto, ¿por qué habría de ser esto tan malo?
          El taxista no es que quiera aplastar la competencia como ocurre en el capitalismo. Lo que quiere es no tener competencia. Eso ocurría en el gremialismo. El capitalista genuino aplasta a sus rivales precisamente por medio de la competencia, les saca del mercado disputándoles los clientes en libre concurrencia.
          Lo de la regiulación que dices ya te he dicho que puede estar justificado para evitar fraudes, daños, etc., y hay normas que prohíben hacer ciertas cosas, o que obligan a cumplir ciertos requisitos, etc., precisamente para eso y que por eso están justificadas.

          • Pedro Fresco dice:

            @Jaime:

            «¿por qué contraponer “más progreso” y “mejor repartido”? ¿Cuándo está mejor repartido, cuál es el criterio para decir cómo repartir, etc.?»

            La contraposición es una evidencia empírica (en la mayoría de campos, no en todos). Los nazis podían haber hecho que la medicina progresase más rápido, pero matando seres humanos ¿Es razonable ese progreso? No, no lo es, porque hay una cosa que se llama moral y valores que nos dice que ahí no debemos entrar.
            El progreso también se puede potenciar. Podemos tener a los trabajadores trabajando 14 horas al día. Progresaríamos pero ¿es eso humano? ¿Es eso moral? Esta dualidad existe y hay que asumirla.
            Evitar que la gente esté en la pobreza, objetivo moral, puede limitar la productividad (no siempre, a veces es al revés, depende del sistema de producción y venta). La cuestión es buscar un óptimo equilibrado que dependerá de nuestra moral particular.

            «¿Qué es consumo desaforado? ¿Quién dice lo que es y con qué criterio? Es interesante que dices que el consumo puede frenar el progreso. No le niego que pueda ser así, pero, ¿puede poner algún ejemplo de casos de esos?»

            Te pongo un ejemplo: La burbuja inmobiliaria. Había un consumo desaforado de casas superior a la necesidad real por una cuestión especulativa y eso producía una construcción también desaforada. ¿Por qué era desaforada? Porque no era en absoluto necesaria.
            La consecuencia de esta burbuja fue, como sabes, la orientación del capital y el trabajo hacia ese sector. La inversión, en vez de a una fábrica de televisiones o a una empresa biotecnológica, fue a una constructora, y el trabajo en vez de formarse en campos tecnificados se orientó a trabajar en la construcción.
            ¿Cuál es la consecuencia de eso? Pues la que ves. Muchísimas oportunidades perdidas de inversión humana y material en actividades de alto valor añadido y, una vez acabada la burbuja, una vuelta prácticamente a 15 o 20 años atrás.

            «El taxista no es que quiera aplastar la competencia como ocurre en el capitalismo. Lo que quiere es no tener competencia. Eso ocurría en el gremialismo. El capitalista genuino aplasta a sus rivales precisamente por medio de la competencia, les saca del mercado disputándoles los clientes en libre concurrencia»

            Esto del «capitalismo» genuino me recuerda a lo del comunismo «genuino». Nada de lo que no se ajuste a unos parámetros de pureza y perfección lo consideramos capitalismo o comunismo. Pero eso es la teoría, y la teoría no es la realidad.
            La realidad es que el capitalismo tiene una fuerza motriz que es el lucro y el capitalista quiere el máximo lucro y le da igual como. Si es con competencia (porque con competencia gana más) querrá competencia y si es sin competencia (porque ya tiene el mercado) buscará cerrar el sector. Hablas de gremialismo pero ¿tan distinto es a cualquier oligopolio que existe y que tiene empresas que quieren cerrar el paso a competidores? Si te fijas es lo mismo.
            No hay capitalismo «genuino» más allá de la teoría, no en el mercado. Lo puede haber en la política, basado en los valores de la máxima competencia, pero no en el mercado.

            Saludos,

            • Jaime dice:

              @Pedro Fresco: Hola, Pedro. Perdón por la tardanza.
              Yo te digo que no estoy de acuerdo en que la contraposición sea una evidencia empírica. ¿Pruebas de la evidencia?
              También te digo que cuando hablo de capitalista genuino no me refiero a capitalista ideal, sino a las carateristicas esenciales del capitalismo. Desde luego, una norma que impide concurrir a potenciales inversores no es coherente con el sistema capitalista. Yo opino que ni con el socialismo. En el capitalismo es posible que haya gente que no pueda concurrir, pero no porque haya una norma que lo prohíba, sino porque el nivel de inversión sea muy elevado, etc. Pero esa es una exclusión fáctica marcada por el propio sistema de mercado. Es mi opinión.
              Y queda la pregunta, ¿por qué habría de ser tan malo que alguien con los mismos requisitos que cualquier taxista pueda ofrecer sus servicios de transporte como profesional o como empresa?
              Saludos.

    • @Pedro Fresco:

      De nuevo disculpe mi retraso Don Pedro. El blog de don Ricardo no está acostumbrado a tanto pensamiento libre y le gusta destrozar mis comentarios cuando ya están terminados. Me da una pereza horrible volver a pensar lo mismo dos veces.

      Lo primero es afearle la conducta. Ha metido usted de rondón un torpedo a mis principios fundamentales y lo ha escondido entre verdades incuestionables, «una sociedad verdaderamente liberal sólo se puede conseguir si hay una alta igualdad de renta». No querido amigo. Una sociedad verdaderamente liberal no requiere de igualdad en la renta. Lo que sí requiere es cubrir las necesidades mínimas y dignas de toda la sociedad, pero NUNCA, hacerles iguales. Yo aspiro a una sociedad en la que principios básicos como la sanidad, la educación, la vivienda estén cubiertos para todos. Pero no espero que todos tengamos la misma piscina cubierta, ni el mismo coche, ni las mismas vacaciones. Gracias a Dior, porque seso es un estado soviético.

      Me gusta su empuje contra la intervención del capitalismo en su vida y que se defienda del mismo alejándose del modelo que propone. Lástima que ese afán lo pierda cuando es el Estado el que se mete en su vida. Porque usted puede tomar libremente la decisión de no comprar ropa en Zara todos los años, de no cambiar su salón en Ikea cada 3 años o de mantener su Ford 10 años más, pero del Estado no puede escapar. No hay alternativa. Es el monopolio más terrible ya para el que no hay escapatoria.

      En cuanto a su teoría de las puertas y el campo, creo que los únicos que no lo comprenden aún son los legisladores que se empeñan día tras día en ponerle puertas, techo, suelo y medio alicatado. Para nada, claro está.

      Por último dice usted que «el negocio de los taxis debe seguir existiendo por multitud de razones de índole turístico, de transporte, etc. Y es importante garantizar que sea una actividad viable compatibilizándolo con estas nuevas realidades.» ¿Por qué don Pedro? ¿Por qué no puede ser el usuario final quien decida qué modelo prefiere? ¿Por qué el Estado, usted o yo tenemos que saber mejor que el cliente final qué le viene bien y qué le viene mal? Si el taxi ofrece un servicio de calidad a buen precio, no hace falta que nadie se asegure de su viabilidad. Si de verdad no fuese una lotería parar un taxi en Madrid, no habría ningún miedo. Lo hay porque son un sector anquilosado, regulado y subvencionado que no ha mejorado NADA en 20 años. Y en cuanto llega la innovación y la disrupción, pelea para volver a los años 80. Y eso es imposible.

      • Pedro Fresco dice:

        @José Javier Rego: Bueno, voy a responder dos o tres puntos que son claves aquí para que usted no se escape.

        Dice usted: «Una sociedad verdaderamente liberal no requiere de igualdad en la renta. Lo que sí requiere es cubrir las necesidades mínimas y dignas de toda la sociedad, pero NUNCA, hacerles iguales» Y eso no es verdad, y le voy a explicar por qué de forma muy breve.

        La generación de las grandes divisiones sociales de renta se basan en algo muy simple: La pobreza de los demás, que produce servilismo tácito y aumento de beneficios empresariales de las actividades, lo que lleva a aumentar la brecha salarial.
        Imaginemos que usted tiene una fábrica de Zapatos y gana X al año en beneficios empresariales, que de una forma u otra van a su bolsillo. Yo soy su trabajador, y gano A, que es menor que X. La cuestión es que si su X es muy alto yo iré a su despacho y le diré que quiero que me suba A, lo que repercute en principio en que su X debe bajar.
        ¿Usted me lo concederá? Depende de muchas cosas pero su tendencia natural será a no subírmelo. Sin embargo, si yo tengo una libertad económica y mis básicos cubiertos le diré que usted está abusando de mi y si no me lo sube me iré.
        Si usted se encuentra en una sociedad de alto desempleo estructural (y alta pobreza y desigualdad) le dará igual porque contratará a otro por el mismo A o por menos, y mantendrá o aumentará su X. Pero si está en una sociedad con los servicios básicos cubiertos o con alta igualdad usted tendrá que subir A, a mi u a otro, y bajará su X.
        Por tanto los servicios básicos cubiertos lleva, inexorablemente, a una tendencia de igualación de renta.

        Este ejemplo simplón se extiende a todas las facetas de la vida. La mujer que le limpia la casa cobrará más en una sociedad sin necesidades y con trabajo, el obrero y la empresa que le ha hecho la piscina también. Si esta falta de necesidades se extiende internacionalmente los componentes de su TV o su coche, que vienen de china, serán sustancialmente más caros, y eso a la vez repercutirá en la exigencia de más porcentaje de la productividad por parte de sus asalariados.
        La cuestión es que quienes tienen dinero y están en el segmento superior de renta lo que tienen realmente no son papeles, son posibilidades de comprar productos y servicios. Pero estos productos y servicios dependen de los seres humanos, y éstos aumentan sus exigencias en tanto en cuanto no tienen dificultades económicas o si quiere al revés, reducen sus exigencias cuando las tienen (porque tienen que vivir) lo cual maximiza el poder del capital.

        Ustedes critican a alguna izquierda que cree que la economía es un juego de suma cero. No lo es, tiene razón ustedes, pero aprovechan esto para hacer creer que la economía es una suma que tiende a infinito, y eso es igual de falso.
        La economía se basa en la gestión de recursos limitados y la acaparación de éstos por parte de una élite empobrece necesariamente a los demás. Y al revés. Si una sociedad tiene los servicios básicos cubiertos y tiene trabajo (imaginemos pleno empleo) la tendencia natural será la igualación de rentas. Cuando hay necesidades o miedo, la tendencia es la contraria.

        Dice: «pero del Estado no puede escapar. No hay alternativa. Es el monopolio más terrible ya para el que no hay escapatoria»

        Yo soy accionista del estado, no lo soy del oligopolio. Esa es la dualidad básica ¿qué es peor? ¿Un estado que es democrático y puedo cambiar, y que respeta ciertos principios? ¿O un oligopolio que no puedo cambiar y que no respeta esos principios? Circunscriba el debate a donde está y concrete en campo porque la frase que ha soltado usted es un canto al sol que no dice nada más que redundancias sonoras impactantes pero de fondo nulo.

        «¿Por qué no puede ser el usuario final quien decida qué modelo prefiere? ¿Por qué el Estado, usted o yo tenemos que saber mejor que el cliente final qué le viene bien y qué le viene mal?»

        Porque el mercado perfecto, donde la oferta y la demanda marcan la existencia o no de los servicios, NO EXISTE, es una entelequia, una fantasía que han creado ustedes en sus cabezas para hacernos comulgar con ruedas de molino. El mercado no es libre, hay posiciones de partida, hay fuerzas del mercado, hay limitaciones objetivas, hay abuso del fuerte sobre el débil. Usted no puede ignorar esto, no puede pensar en el mercado como un equilibrio mágico que tiende a la eficiencia. El mercado sin igualdad y alejado de la perfección tiende a lo contrario: La acumulación, el abuso y la destrucción de la innovación y la productividad. Eso es lo que no se les mete en la cabeza por algún tipo de Fe que no comprendo.

        Saludos,

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