Parece broma, pero no lo es. Hace meses, comenzó una campaña en Estados Unidos para que los internautas se mojaran y colaborasen en la financiación de la lucha contra la ELA (Esclerosis lateral amiotrófica), una enfermedad degenerativa neuromuscular que provoca una parálisis que muscular progresiva y que desemboca en la muerte del paciente. Los internautas debían echarse por encima un cubo de agua con hielo y hacer una donación para la lucha contra la enfermedad. En Estados Unidos, una nación incivilizada en la que prima la lucha de todos contra todos y el interés individual sobre el colectivo, es habitual la financiación privada de la investigación científica. En España y en Europa, en cambio, sólo ahora que las autoridades han decidido saquear nuestro estado del bienestar y convertir en negocios privados de las élites los servicios públicos, empezamos a ver cosas como ésta: que mucha gente, generalmente de ingresos medios o bajos, empieza a participar en iniciativas como esta, destinada a encontrar financiación para luchar contra una enfermedad.

Curiosamente, la campaña saltó de las redes sociales a los medios de comunicación cuando el actor Charly Sheen denunció la actitud de algunos millonarios norteamericanos, que hacían la gracia del agua, pero no donaban un sólo dólar. Desde entonces, todos vemos todos los días videos de gente echándose cubos de agua por encima y retando a otras personas a hacerlo. Pero parece que ha quedado en un juego, y hay pocas referencias a las donaciones.

Un amigo del pueblo en el que veraneo, Valdezate, don Eder, decidió aceptar el reto que le habían planteado a él, y me retó a mí a hacerlo. Así que ahí me tienen ustedes, tomando las heladas aguas, y retando a su vez a tres personas: a mi cuñada doña Begoña, a mi sobrina doña Marina y a Cristina Cifuentes.

¿Qué sentido tiene meter a este despreciable personaje entre mis retados, se preguntarán ustedes? El desmantelamiento del sistema sanitario español y su entrega a negociantes privados amigos del Partido Popular y otros partidos de la derecha española, como CIU, no son una tormenta, ni un accidente meteorológico, sino que son cosas que ocurren porque algunas personas toman determinadas decisiones políticas que tienen como consecuencia directa e inmediata el sufrimiento y la muerte de otras personas. Decenas de miles de personas en España se están quedando sin atención sanitaria, sin vivienda, no pueden comprarles los libros del colegio a sus hijos, o sólo les pueden alimentar adecuadamente si reciben las cada vez más escasas becas de comedor. Esas son consecuencias directas de decisiones de personajes de la calaña moral de Cristina Cifuentes. Debemos señalarlas, debemos convertir sus vidas en algo desagradable, debemos hacer que se avergüencen simplemente de estar vivas, cuando hay gente que muere y sufre lo indecible como consecuencia directa de sus decisiones. Cristina CIfuentes es una de esas personas despreciables, y yo la señalo.

Está muy bien que hagamos este tipo de cosas, siempre que las completemos con su parte seria, en este caso, que hagamos la donación, pequeña o grande, en función de las capacidades de cada cual. Pero recordemos que además de tirar cubos de agua sobre nuestras cabezas y aceptar como mal menor la financiación colectiva (pero privada) de causas sociales, debemos hacer lo posible porque las personas que nos han robado la democracia social y el estado del bienestar salgan de sus puestos de gobierno, y para eso, lo que tenemos que hacer es tirarles a ellos palos, piedras y botellas, y llegado el momento, cientos de miles de votos que les manden a su lugar: la mierda.

Sólo así llegará el día en que sea el estado, mediante una política fiscal justa y solidaria, el que financie los servicios sociales, entre los que está la sanidad pública, de calidad, universal y gratuita. Y que sean ellos los que se tiren, desesperados, los cubos de agua por encima.

Información para donaciones: Web de la Asociación Española de ELA

Donaciones:

– BANKIA; IBAN ES09 2038 1923 15 6200003135
– PayPal: en al web: www.eventosadela.com

Venga... meta ruido por ahí



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