España cada vez mola menos. No me extraña que haya quien quiera independizarse. Tres años de cárcel por escribir canciones, secuestro de libros, y políticos perseguidos y encarcelados por encabezar movimientos políticos, a los que incluso el juez que les encarcela les explica que no les puede poner en libertad porque sostienen aún las ideas políticas que les llevaron a prisión, y que eso pesa mas que su decisión de no cometer actos delictivos. Sus ideas son lo que les condenan. Hoy sabemos que ARCO ha retirado de sus paredes una obra en la que se mostraban fotos de presos políticos, entre ellos los Jordis y Oriol Junqueras. El gobierno ha explicado que en España no hay presos políticos y que esa es la razón por la que se retira la obra. Bueno, pues por esa regla de tres, hay que prohibir la exhibición de películas de vampiros, porque en España no hay vampiros.  Bueno, salvo Cospedal. Y aunque fuera cierto -que es muy discutible, y no sólo pienso en los catalanes- que en España no hay presos políticos, el artista tiene todo el derecho del mundo a creer que sí los hay y a decirlo en su obra.

España es un estado cada vez más autoritario y menos democrático, y el pueblo español se está durmiendo en un antipático sueño patriotero, mecido en las notas marciales del himno de España, que interpreta arrobada de emoción la matrona Marta Sánchez. Ya verán qué sorpresa cuando se despierte.