Qué vergüenza ajena me ha dado lo de Marta Sánchez, verla ahí, embriagada, enardecida de emoción patriótica cantando ese bodrio que mas parece un anuncio de turrón que otra cosa, al que además dio un estilo marcial infumable. Pues digo yo que si quería dar la nota con el temita este de la patria, que últimamente viene a apagar nuestros intelectos de nuevo, podía haber elegido algo con más nivel literario -no demasiado, pero al menos, en ella pone “yunques” y “fe”, dos palabras que igual a Marta Sánchez y al nivel del patriota medio español de hoy en día, le provocan algún cortocircuito mental-, que además ya está escrito.