Sobre las penas en democracia

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Mis queridos amigos y amigas del malismo:

Yo entiendo que estáis muy distraídos estos días con vuestros gritos de sangre, vuestras danzas de fuego y venganza y esos razonamientos de Famobil de “unga unga” que os caracterizan y que tanto os gustan, así que esta carta os la dirijo a vosotros sólo de forma retórica. porque, en realidad, me la escribo a mí mismo, con la intención de poner en orden ideas, que es la razón principal por la que de joven empecé a escribir.

Así que numerando, que es gerundio, y a partir de aquí, todo son dudas:

1.- No sé mucho de derecho penal. Bueno, no sé mucho de derecho en realidad, pero tengo la noción –que me corrijan los abogados- de que las penas, en democracia tienen por finalidad reinsertar al reo declarado culpable. Sé, amigos y amigas malistas, que esto os la trae al pairo, pero lo cierto es que la misma constitución que usáis implacables para defender la unidad de España y otras cosas que os gustan tanto dice, en su artículo 25.2, que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social”.

2.- No se me escapa que aparte de la reinserción, quizás incluso antes que ella, la pena tiene otra finalidad: castigar al culpable y reparar en la medida de lo posible (a veces esto es sencillamente imposible) el daño causado, razón por la cual es posible que un delincuente reinsertado y arrepentido siga en la cárcel. Ha cumplido uno de los objetivos de la pena, no así el otro. Esto puede dar lugar a otras reflexiones, como por ejemplo, si no habrá otras formas de resarcir a la sociedad por el daño causado que la privación de libertad cuando objetivamente ya no eres un peligro público, pero no es lo que me planteaba al escribir estas notas

3.- Entiendo que hay veces que la reinserción, sencillamente, no es posible, pero creo que son casos extremadamente puntuales y en ellos no entran, por ejemplo, ni terroristas, ni asesinos como la presunta que estos días ocupa las portadas de esos basureros que llamamos periódicos. Los terroristas, de hecho, creo que son muy fácilmente reinsertables. Así, cuando cesan las condiciones políticas que les impulsan a cometer delitos, dejan de ser terroristas y suelen insertarse sin mayor problema en la vida cotidiana, sin que habitualmente vuelvan a cometer delito alguno. Entonces, ¿quiénes no son reinsertables? Pues después de darle muchas vueltas, creo que no lo son sólo aquellos delincuentes persistentes, que repiten sus crímenes una y otra vez, y que no son responsables, que no son libres de actuar, es decir, gente con trastornos mentales que, a los que no se puede pedir responsabilidad por su comportamiento. En estos casos el tratamiento que deben recibir es médico y no penal, al margen de que, debido a su peligrosidad, puedan y deban ser privados de libertad, siempre bajo supervisión judicial y con todas las garantías, tanto para el propio paciente como para la sociedad.

4.- Otra cosa es la venganza. Aquella parte de la pena que tiene como fin el castigo, no debe confundirse con la venganza. Yo entiendo que unos padres cuyo hijo ha sido asesinado puedan querer vengarse. También entiendo lo contrario, como están demostrando estos días el padre y la madre de Gabriel, y creo sinceramente que si a mí me hubiera pasado lo que les ha pasado a ellos –o a otros padres y madres antes-, yo me inclinaría más bien del lado de la venganza. Pero
la venganza es algo personal que quienes creen que tienen derecho a ella deben llevar a cabo por su cuenta sin implicar al resto de la sociedad, ni mucho menos arrastrar al estado a ejercerla en su nombre. Es decir, las penas que no puedan concluir con la reinserción del delincuente, y en las que no esté claramente tasada cuál es la parte de la pena que computa como castigo, son claramente antidemocráticas. Por eso, la pena de muerte o la cadena perpetua están fuera de la constitución, de la misma constitución que está fuera la independencia de Cataluña, queridos amigos y amigas del malismo.

Sin otro particular, os envío un par de cariñosos unga unga…

2 Responses to "Sobre las penas en democracia"
  1. Zenon dice:

    A ver si le he entendido.
    Dice usted, y estoy de acuerdo, que las penas, en democracia, tienen por finalidad reinsertar, castigar y reparar, en la medida de lo posible, el daño causado por el reo declarado culpable de un delito.
    Pues bien. Opino que la prisión permanente “revisable” cumple todos esos parámetros que señala.
    Podremos discutir a que delitos se debería aplicar o cuando y de que forma se revisaría tal sentencia pero… Yo no le veo mayor problema constitucional.

    Algunos, seguro que con más conocimientos que yo sobre el tema, parecen no opinar lo mismo y por eso, RECURRIERON ESTA LEY AL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL.
    Luego, no entiendo, o si, este afán de polémica sin esperar a que se pronuncie.

    Sobre lo de la venganza. Totalmente de acuerdo.

    Lo que ya no se como tomarme es eso de: “…Los terroristas, de hecho, creo que son muy fácilmente reinsertables. Así, cuando cesan las condiciones políticas que les impulsan a cometer delitos, dejan de ser terroristas y suelen insertarse sin mayor problema en la vida cotidiana, sin que habitualmente vuelvan a cometer delito alguno…”

    ¿De verdad es esa su opinión meditada?

    Jo….r.  Entre esto y que los reincidentes son enfermos que como tal deben ser tratados, no se pero, va a resultar de lo más barato poner bombas en Hipercor o salir a violar chavalillas.
    A los de ETA les concedemos sus deseos independentistas y a los otros, o les pagamos un Forfait  de puticlub o una estancia en un sanatorio.
    Eso si estancia temporal que lo de permanente parece no gustar aunque sea revisable eso aún sabiendo que muchas “enfermedades” son crónicas. Es decir DE POR VIDA.

    • Don Ricardo dice:

      Oiga, es que me atribuye cosas que yo no he dicho.

      Una cosa es que un violador sistematico y reinicidente pueda ser un psicópata que no es dueño de sus actos, y otra es que sea perfectamente consciente de que sus actos son malos, pero que elija libremente seguir violando porque en su balance le merezca la pena la pena (valga la redundancia). Esa fiferenciación habrá de hacerse en el jucio, y el primero irá a parar a un psiquátrico, mientras que el segundo tendrá que pagar con una pena mucho más larga.

      A mí, en un sistema penal diferente, no me parecería mal la prisión permanente revisable, pero para todos, no solo para los más graves. Quiero decir: usted atraca un banco y le caen 7 años. Si a los 3 años está sinceramente arrepentido y reinsertado ¿por qué no se le puede revisar la prisión y “licienciarle”?. No me haga mucho caso, pero creo que hay algun sistema penal por los paises del norte que funciona así. Todas las penas son revisables.

      Sin embargo, hay otro asunto que debe ser tenido en cuenta: en España, la derecha está usando el tema de la prisión permanente revisable para tratar de enderecer ciertas penas, y pone como modelo otros sistemas penales europeos que la tienen. El otro día leía a un profesor de derecho penal decir que esto era una gran mentira, ya que, de entrada, las penas en España sin la prisión permanente revisable, ya son mas duras que las que la prisión permanente revisable en cualquiera de esos paises. Por otra parte, la ley española prohibe la revisión de la pena antes de los 20 ó 25 años, según los casos, mientras que en los paises que no sponen como modelo, que creo que eran Italia, Gran Bretaña y Alemania, las penas se revisan obligatoriamente a los 10 y 15 años.

      Yo creo que realmente este es un debate interesante, pero que como todos, la derecha lo unico que hace es tergiversarlo y ponerlo al servicio de sus intereses, que siempre son viles.

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