1.- Los hechos:
 
a) un vecino de Madrid de origen senegalés que se dedicaba al top manta muere de un infarto en una calle de Lavapiés. La autopsia revela que tenía una enfermedad cardiaca de carácter congénito:
 
b) Una patrulla de la Policía Municipal que estaba en la zona acude a la llamada para socorrer al vecino, y después de un rato intentando reanimarle toma el relevo el Samur, pero no hay solución. La muerte del paciente es inevitable.
 
Hasta aquí, todo el mundo obra bien y hace lo que debe hacer, y quienes obran son los agentes de la policía municipal, los trabajadores del Samur y los vecinos que dan el aviso a la Policía Municipal, entre ellos el acompañante del finado.
 
2.- Rápidamente comienza a circular información confusa, que finalmente se refleja en un teletipo de Europa Press. En dicho teletipo, se cita a la la Jefatura de Policía de Madrid como fuente de la noticia de que un mantero ha muerto de un infarto tras una persecución policial. A lo largo de la tarde, se hacen eco de este teletipo prácticamente todos los periódicos, y en concreto, ABC, La Razón y El Mundo, que dan credibilidad a la fuente policial de la noticia de la muerte del ciudadano senegalés tras una persecución policial.
 
A partir de este momento, casi todo el mundo empieza a obrar mal:
 
3.- En la calle empieza a cundir el nerviosismo entre los compañeros del finado y se producen concentraciones de protesta ante una muerte que hasta los medios de comunicación más de derechas sostienen que se ha producido tras la persecución policial.
 
4.- Como siempre que hay altercados en la calle, algunos berdaderos hizquierdistas, desde sus sofás y desde sus despachos, sobre todo desde sus despachos y desde sus escaños, en lugar de callar por responsabilidad con el gobierno de cuya mayoría de apoyo que forman parte, y sin tener la más mínima información sobre qué es lo que ha ocurrido en realidad se dedican a calentar los ánimos y a culpar a las instituciones de una muerte que ha sido completamente natural, casual, e imprevisible, y que los representantes institucionales en la zona, que eran los policías municipales que socorrieron al agonizante, trataron por todos los medios de evitar. Estos berdaderos hizquierdistas, como suele hacer la derecha, dedicaron la tarde a utilizar políticamente la muerte de una persona para tratar de desestabilizar un gobierno al que deberían apoyar y con el que deberían ser leales.
 
5.- Poco a poco, la derecha municipal se va dando cuenta del potencial político que tiene el suceso para erosionar la imagen del gobierno municipal de Madrid y empiezan una de sus acostumbradas escaladas de engaños, en alegre colaboración con los periodistas más podridos, indecentes y tontos (que no son los mismos, son tres categorías diferentes de periodista de las cuatro que hay), acusando a Podemos en su conjunto de poner en circulación un bulo que en realidad pusieron en circulación los propios periodistas al publicar teletipos y noticias con informaciones inexactas.
 
6.- Igualmente, el Partido Popular interviene activamente en los acontecimientos de la tarde, haciéndolos derivar hacia la batalla campal en que se convirtió el barrio de Lavapiés aquella noche, mediante el uso partidista, una vez más, de los policías antidisturbios, a los que se envió con el cometido de hacer un uso desproporcionado de la fuerza -cosa que que se puede comprobar simplemente viendo los videos de lo que ocurrió aquella noche- para crear conflicto y tumulto y tratar de que la situación le estallase en las manos al Ayuntamiento de Madrid.
 
7.- En la escalada de engaños acometida por la derecha han participado también los sindicatos sectoriales de la Policía Municipal, interviniendo activamente en la polémica política, y queriendo protagonizar unas declaraciones, las de los bocazas de la Berdadera Hizquierda, que en realidad no protagonizan ellos, ya que lo que dijeron éstos es que hay racismo institucional, cosa que se puede aplicar a la Policía, pero también a la judicatura o a la administración de la Seguridad Social, y en ningún caso nadie se refirió a los policías concretos que intervinieron en los acontecimientos.
 
8.- La actuación del Ayuntamiento de Madrid, tanto de su alcaldesa como de su gobierno municipal, así como de los funcionarios que han intervenido en este asunto ha sido impecable: primero, guardar silencio hasta tener toda la información, y al día siguiente, desmentir el bulo difundido por los medios en el que la Jefatura de Policía aseguraba que la muerte se había producido tras una persecución policial.
 
9.- Llama la atención la diferente forma de trabajar de los cuerpos de Policía, en función de las directrices políticas que tienen. Mientras que unos, la Policía Municipal orienta su trabajo al servicio directo a la ciudadanía, otros, la Policía Nacional, son utilizados por el Gobierno para incrementar el caos en situaciones de conflictividad en la calle.
 
10.- Creo que la Alcaldesa se equivoca al señalar que en este asunto no hay nada reprobable. Sí lo hay. En nuestro ámbito concreto, creo que las declaraciones realizadas por Rommy Arce, por Raul Camargo y por Ramón Espinar son inoportunas, desleales y reprobables. También creo que otras personas como Begoña Villacís y la práctica totalidad de los periodistas que se han ocupado del caso han tenido un comportamiento reprobable.
 
11. En España hay racismo institucional, social y popular. Cualquiera que lea lo periódicos o sea usuario de cualquier servicio público lo ve todos los días. Otra cosa es que los trabajadores y funcionarios encargados de prestar esos servicios sean racistas. Quitarle el derecho a usar la sanidad pública a los extranjeros es racismo, tratar despóticamente a algunos usuarios de ciertos servicios es racismo. Es racismo estar en casa indignado por lo que pasa en Lavapies y luego comprar las pelis al mantero de la esquina. Son sólo algunos ejemplos.