Sobre la fiesta nacional o como quieran llamar a lo que celebramos hoy, yo mantengo lo que escribí hace unos años, aunque si lo hubiera escrito hoy, quizás el tono habría sido un poco más “patriótico”, porque si algo han conseguido los independentistas catalanes es hacerme reflexionar sobre mi identidad española y preguntarme si España es, como pretenden ellos, la encarnación de todos los males. Si una gente que ha demostrado en el último año que lo que les une es precisamente lo tontos –lo siento, no es un insulto, es que no encuentro otra forma de expresarlo- que son, odian tanto a España, es que algo bueno hay en ella, seguro.

Por eso, me hallo con que hoy, a diferencia de hace unos años, sí encuentro razones para estar orgulloso –o al menos satisfecho, contento, no sé, como quieran ustedes decirlo- de ser español, ya que Españas, hay muchas, tantas como concreciones jurídicas y políticas de ella ha habido a lo largo de la historia, y de algunas de ellas sí me siento heredero.

España no es la masa informe, oscura, siniestra, ignorante y chillona del “a por ellos” y el Kalinka cutre de Ciudadanos, el PP y Vox. España también es el impulso modernizador de Isabel la Católica; España es la asimilación de los americanos originales frente a la eliminación que eligieron otras potencias europeas; España es Goya, un personaje al que odiaría la patriótica derecha actual si viviera en nuestros días; España es la fuerza democratizadora de los liberales del siglo XIX, es Riego, es Torrijos y también es las Cortes de Cádiz; España es el país que ha dado al mundo palabras como “guerrilla” y “liberal”; España es el espíritu reformista de la II República, y España es la lucha y el sacrificio de los militantes del PCE durante casi cuatro décadas por recuperar las libertades; España también es el 15M que asombró a Europa y cambió a la propia España más de lo que aún hoy somos capaces de entender. Y me dejo más Españas en el tintero, seguro… Es cierto que España también son el oscurantismo fanático y siniestro de reyes como Felipe II, su padre Carlos I o el estúpido, desleal y cruel Fernando VII, o la decadencia enfermiza de los últimos Austrias y la corrupción de los negociantes borbones de Isabel II a nuestros días, como es cierto que es el país que mantuvo el fascismo vivo hasta 30 años mas tarde de que fuera expulsado del resto de Europa. Pero no es cierto que sólo haya razones para avergonzarse de ser español, también las hay para reconocernos en nuestra historia y en nuestros antepasados, que no otra cosa que la historia y los antepasados son la patria.

A todo esto, como dije al principio, no hubiera dedicado demasiadas energías antes de que los catalanes se brotaran en ese ataque de histeria colectiva en que siguen inmersos. Por eso, si este artículo que les traigo hoy sobre el Día de la Hispanidad lo hubiera escrito esta mañana, en esencia habría dicho lo mismo, pero probablemente, el tono habría sido otro. Pero en fin, aquí se lo dejo porque sigo considerando que representa lo que pienso sobre la fiesta que celebramos hoy.