Pues yo soy como don Pepu Hernández

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Estamos, de nuevo, en plena caza de brujas. Se ha puesto en marcha la picadora mediática manejada por lo más selecto de la escoria periodística y política de nuestro país, con una nueva, inmoral, ilegítima e indignante campaña de acoso contra cualquier persona decente y valiosa que intente acercarse a la política, en especial si tiene algún brillo propio, alguna chispa de inteligencia e independencia que haga que se muevan y tambaleen los pilares que sostienen a los más mediocres a cargo de los partidos políticos.

Esta vez le ha tocado a don Pepu Hernández, una persona a la que yo hasta hace unos días ni conocía, porque no me interesa lo más mínimo el deporte, que ha sido propuesto por el Presidente del Gobierno y secretario General del PSOE, don Pedro Sánchez, como candidato socialista a la alcaldía de Madrid. Y un gran tipo, por lo que he leído estos días sobre él. Y no se crean ustedes que la picadora mediática contra don Pepu la manejan solamente indeseables como Jiménez Losantos o Eduardo Inda. Es que participan en ella y dan lecciones morales también –sin que nadie sepa quién les ha facultado para ello- periodistas supuestamente progresistas, pero tan miserables e indeseables como los anteriores, como Pepa Bueno o Manuel Jabóis.

¿De qué se acusa a don Pepu Hernández? Pues básicamente, de tener una actividad profesional y de vivir razonablemente bien de ella. De ser alguien, que es lo que no se perdona en ese lodazal de mediocres indocumentados sin oficio ni beneficio, en que se está convirtiendo poco a poco la política española. Resulta que Pepu Hernández tiene una actividad profesional, es capaz de vivir de su trabajo, a diferencia de esos ganapanes que ocupan las direcciones de los partidos y los cargos institucionales de nuestro país. Y claro, eso no se perdona.

La acusación es magnífica, y hasta daría risa, si no supiéramos que la picadora política de que hablamos es perfectamente capaz de laminar la buena fama de Hernández. Resulta que don Pepu Hernández tiene una sociedad limitada a través de la cual presta su actividad profesional: cobra honorarios por sus conferencias y otros servicios y paga sus gastos profesionales. Exactamente como hacemos cientos de miles de profesionales de los campos más diversos. Pues ahora resulta que eso es “tener una sociedad para pagar menos impuestos”. Y a partir de esa frase se pone en marcha la picadora que, si consigue lo que buscan quienes la manejan, dejará a Hernández poco más o menos como un zombi político.

¿Pero qué atrocidad es esa que ha hecho, según dicen, don Pepu Hernández? Pues se la cuento yo, porque es lo que yo mismo hago. Yo me dedico a desarrollar webs y blogs, y a prestar algunos otros servicios secundarios (en el caso de don Pepu Hernández, se trata de dar conferencias y gestionar derechos de imagen), y esa actividad profesional la encauza a través de una sociedad limitada. No es él, no soy yo, quienes cobramos a nuestros clientes, sino que es nuestra sociedad la que lo hace, y a la vez es la que carga con los gastos la actividad genere, que en mi caso son bien pocos: alquiler de servidores, material de papelería, adquisición de plantillas, teléfono, conexión a internet, plugins, algún taxi de vez en cuando, la gestoría que me lleva las cuentas… y supongo que en el caso de don Pepu serán algo más elevados: hoteles, viajes, etc.

Uno de los gastos de la sociedad es pagar al profesional y a otros trabajadores, si los hubiera: mensualmente, yo le paso una factura a mi sociedad a través de la cual cobro mis ingresos personales, que, para la sociedad son un gasto más. A la hora de liquidar impuestos, la sociedad paga una vez al año, en concepto de Impuesto de Sociedades, el 25% de lo que le queda después de cobrar a los clientes, pagar a los proveedores, y pagarme a mí. Y, ¡oh sorpresa!, yo, como persona física, y don Pepu, que supongo que también es una persona física y no espíritu puro, pagamos en concepto de IRPF el porcentaje que nos corresponda en función de lo que le cobramos a nuestras sociedades, que por cierto, deben hacer una retención del 21%, creo, en cada una de las facturas que nos paga, en concepto de IRPF.

Así que ya lo ven ustedes: es un mito urbano eso de que se crean sociedades “para pagar menos impuestos”. Sin duda habrá defraudadores que paguen menos impuestos de lo que deben con y sin sociedades. Pero en principio, eso de “fundó una sociedad para pagar menos impuestos”, no es más que el primer tiro que ese regimiento de mediocres fusiladores políticos y periodísticos dispara cuando quieren cargarse a alguien que vale mucho más que todos ellos juntos.

Vaya gentuza.

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