До свидания, Twitter

Posted · 2 Comments

A Twitter se va a ladrar, y yo no soy un perro. Twitter es un pantano cenagoso repleto de manadas de monstruosos cánidos deformes y sobredentados dando rienda suelta a su rabia espumosa, y yo no formo parte de ninguna de esas jaurías. No quiero, no puedo y no debo.

Les cuento aquí una decisión que he tomado y que ya no puedo contar en Twitter, porque he cerrado mi cuenta. Pensaba dejar madurar la decisión un tiempo, pero eso hubiera supuesto no ejecutarla, y seguir agonizando unas semanas más hasta que me decidiera a meter la puntilla. Cierro mi cuenta de Twitter por responsabilidad democrática, y todos ustedes deberían al menos pensar si deben hacerlo o no. Sobre todo, quienes tienen grandes cantidades de seguidores.

Hubo una época en que Twitter molaba. Había gente interesante de muchas posiciones políticas y hablabas con ellos, intercambiábamos enlaces, escribíamos en nuestros blogs, nos leíamos los unos a los otros, unas veces nos convencíamos y otras no… y el clima era más bien educado, casi académico, como si estuvieras en un Ateneo, aunque a veces tuviéramos nuestras broncas. Pero luego llegaron los bots y lo enmierdaron todo, y después, los propios twitteros humanos nos enmierdamos a nosotros mismos convirtiéndonos primero en bots y luego en perros, y hete aquí que aquella plaza se convirtió en una repulsiva pocilga. Y de las sucias.

A veces, se nos llena la boca criticando a los políticos. Los acusamos de cortoplacistas, de estar entregados a una permanente y desagradable gresca que no interesa a nadie, de no ocuparse de aquellos problemas que les puedan causar cualquier leve merma en alguno de sus nichos de votos, pero no nos damos cuenta de que los políticos en realidad son los gallos de la pelea, los que nos ofrecen el espectáculo, pero que hay todo un público azuzándolos y jaleándolos para que hagan sangre, para que peleen, para que se destrocen unos a otros en el mayor y más sucio reality show de toda la programación, mientras el pueblo soberano se transforma en el mas impresentable de los deluxes, jaleando a los gallos y organizando razzias y cazas de brujas contra quienes, legítimamente, discrepan de sus posiciones. La política española es basura, pero es la escoria que nosotros mismos les exigimos a los gallos del corral con nuestros votos irreflexivos y con nuestros sonoros ladridos en Twitter.

Algún día se estudiará en las facultades de Comunicación o de Sociología, pero hoy por hoy, estoy convencido de que a Twitter -que, recordemos, es la herramienta que utiliza Trump para sumir el mundo en el caos- le debemos en buena parte el alto grado de descomposición de nuestra democracia por la base. La política española se ha enmierdado mucho más por el uso de Twitter de lo que la hayan podido enmierdar juntos Vox, Ciudadanos, Podemos, el PP, el PSOE o los independentistas. Twitter ha sido necesario y pieza imprescindible para el alto grado de agresividad que impera en el debate político y para la aparición de todo ese abanico de puritanismos de diversa índole que hace que cada vez que dices algo, alguien te quiera prohibir decirlo. Sin Twitter, la política y la sociedad españolas serían hoy mejores. Twitter ha envilecido la política española y nos ha envilecido a nosotros. Al menos, me ha envilecido a mí. Cuando la vida te empieza a parecer un videojuego, tienes que apagar la consola. Y eso es lo que deberíamos hacer con Twitter. Apagarlo y trasladarnos a otros sitios donde se pueda hablar sin ladrar, donde podamos expresarnos sin urgencias y sin rigideces formales y donde además de escribir, podamos leer. Porque hay que leer más.

Por estos motivos he cerrado mi Twitter. No descarto volver dentro de unas semanas o unos meses, con otro nick, con una cuenta más pequeña, y siguiendo a un número de personas manejable (los expertos dicen que entre 100 y 200) a las que que realmente me interese leer. Pero de momento viene un tiempo de desintoxicación.

Y como no puede ser de otra manera, quiero acabar estas líneas felicitando al tonto de don @DonMitxel_VI por su victoria. Ha vencido.

Si quieren algo de mí, me tienen en Facebook, en Telegram, en el teléfono y por las calles y plazas de la capital de nuestro imperio.

2 Responses to "До свидания, Twitter"
  1. Don Mitxel dice:

    Ya le avisé que yo tengo más genes y más grandes que ud, ahora no me llore, que le esclavizo

    • Josele dice:

      He llegado hasta el blog porque extrañaba sus posts. Lamento la decisión, pero la comprendo. No le miento si digo que más de una vez he pensado en hacer lo mismo. Por ahora, cuando me saturo, dejo de entrar por unos días.
      Espero que no deje también el blog y podamos seguir leyéndole.
      Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.