Cataluña, con el Estatuto, se sitúa a la hora europea
El tiempo y el esfuerzo invertidos por los numerosos participantes en la elaboración del estatuto catalán, merecen cuanto menos la consideración de que le han sido dedicadas: horas de sueño, sinergias, esfuerzo intelectual para alumbrar ideas de consenso que casaran tantos intereses, puntos de vista, ideologías, tradiciones, lugares comunes, etc.., que lastraban las conciencias de nuestra ciudadanía desde tiempo inmemorial y que tantos dramas han acarreado a nuestro atormentado país a lo largo de la historia.
Queremos rendir tributo a la ecuanimidad y al triunfo del sentido común, demostrados por los distintos partidos políticos que configuran el arco de sensibilidades del pueblo catalán, que una vez más ha hecho gala de la virtud del seny que se le atribuye, al contribuir con el voto casi unánime del Parlament y por las encuestas, que de no haber sido por las irracionales consignas lanzadas por el PP desde conveniencias partidistas, contrarias al sentido común, habrían sido unánimes, puesto que Piqué, que intervino al inicio de las deliberaciones, fue la primera víctima de los aberrantes cálculos de su partido, que todo lo fiaron a la tradicional consigna del coco del separatismo catalán que aireó José Antonio, como uno de los leit motiv de la mayor tragedia nacional que ha vivido este país con la guerra civil, que aún hoy algunos tratan de exaltar.
La lección pedagógica que hoy le hemos oído pronunciar en la SER a Pérez Rubalcaba sobre las bondades que aportará el Estatuto Catalán al desarrollo de los de las restantes comunidades, para asegurar la cohesión nacional y la concreción de las respectivas atribuciones transferidas a cada una de las mismas, merecería figurar en el frontispicio de declaraciones solemnes, por su contenido, a la vez que pragmático y positivo, que sintoniza con las actuales corrientes que se atisban en los principales países de la UE.
En efecto, la lección aportada por los últimos acontecimientos políticos que han tenido lugar en Alemania, con un gobierno formado por los dos grandes partidos de dicho país, en el que los socialistas del anterior gobierno habían introducido medidas restrictivas al Estado del Bienestar contrarias a su programa, al tiempo que el partido conservador, se estrena aumentando los impuestos de forma progresiva para las grandes fortunas, que tampoco se corresponde con los programas de la derecha, lo cual, acerca las posiciones políticas hacia el centro del espectro.
Francia, el Reino Unido, Italia, etc, emiten señales de que a futuro la polarización mostrada por el PP en España, no se acomoda a las modas que rigen en los demás países de nuestro entorno europeo, consecuentemente, si el principal partido de la oposición española se opone a hechos de consecuencias pragmáticas positivas como el Estatuto Catalán y a finiquitar por medios asumibles el terrorismo vasco, así como a cualquier iniciativa gubernamental, tales métodos, descartarían toda virtualidad al sistema democrático moderno, que requiere de sinergias, dinamismo y operabilidad, como exigen los cánones económicos para cuales quiera actividades. ¿Acaso puede tener operatividad, un sistema para regir los destinos de un país, que se permita perder cuatro años de legislatura, para reiniciar planteamientos de nuevos programas en el supuesto de que los electores cambien de mayorías y consecuentemente de leyes elaboradas por los sucesivos órganos legislativos.?
El sentido común que orienta la racionalidad, nos apercibe de que en un mundo competitivo como el actual, en el que se dan crecimientos económicos de dos dígitos anuales del PIB, ningún país se puede permitir estar regido por formas de gobierno autistas, que hagan oídos sordos a las corrientes que rigen en un mundo intercomunicado y cosmopolizado por los medios tecnológicos al alcance de cualquiera. Conceptos abstractos a los que se sigue dando entidad determinante, son reliquias carentes de toda operatividad en nuestros días, cuyo único norte debe ser el pragmatismo que permita alcanzar las mayores cotas de felicidad objetiva: bienestar físico y mental en una larga vida sin enfermedades ni traumas psicológicos.
La democracia concebida y ejercitada sobre parámetros integristas y polarizados en posturas inaccesibles a los razonamientos del otro, no se corresponden con los tiempos en que vivimos, en los que, hecho acopio de las aportaciones de cuantos nos precedieron, contrastadas las experiencias exitosas a la vista de los resultados debidamente computados por la máquina, se podrán orillar gran cantidad de piedras con las que los humanos tropezamos con reincidencia, evitando con ello problemas y traumas que nos abruman y que no tienen razón de ser.















4 comentarios
hace 4 años y 7 meses
El Estatut del 79 ya era bueno, después vinieron las Loapas y las interpretaciones interesadas y los tribunales constitucionales de partido y lo dejaron en nada. El problema de Catalunya es que los vahgones que tiene que arrastrar son demasiado pesados para que esa locomotora nos lleve a todos a Europa. El Financial Times lo retrataba el otro día, pais de cafres que llaman al ejército en cuanto entra un poco de aire fresco!. Salvo Bosnia, hay otra sociedad así en Europa?
hace 4 años y 7 meses
Pues aquí en mi país hay bastante gente indignada por el acuerdo de MAS-DRID, y no precisamente porque sea un avance en nada.
No es de recibo que un señor se pula en cuatro horas lo que otros han estado trabajando durante dos años. La seriedad política no tendría que rendir culto al miedo. El discurso de la España plural donde cabemos todos es poco creíble, siendo muy generoso, viendo de qué manera se ha desarrollado todo el proceso de los acontecimientos. El Estatuto sólo ha servido a CiU como moneda de cambio de intereses partidistas. Ellos se presentan como garantes de la moderación cuando hace unos meses alguien les llamaba Batasuna i Unió porque iban de radicales (ya se ve que de boquilla). Negociar cargos y alianzas mercadeando con los derechos que el Parlament de Catalunya quiere para sus ciudadanos me parece una cosa miserable e indigna, aúnque hablar de dignidad a estas alturas de la película puede suponer un ejercicio de ingenuos.
Lo que preocupa es que la coyuntura política nunca podrá ser tan «favorable» como ahora para haber intentado una cosa diferente a lo que siempre se ha hecho desde el poder del Estado respecto al tema catalán. Nos han demostrado que hay pocas ideas divergentes i que si hubiere alguna, ésta ha sido eliminada por el ruido a los sables y el miedo a la propaganda que difunden las emisoras del clero, las salidas de tono del poder judicial,...
Si era para éso, no hacía falta. Se habla claro y no se pierde el tiempo.
hace 4 años y 6 meses
el 18 de febrero, manifestación en Barcelona, en la Pla
hace 4 años y 6 meses
«Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas ha de darte el corazón, ¡Ay, Ay, Ay!»
Escribir un comentario
Si quieres añadir tu comentario a esta entrada, simplemente rellena el siguiente formulario:
* Campos requeridos
Puedes usar estas etiquetas XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>.
Trackbacks deshabilitados
Se han deshabilitado los trackbacks para esta entrada.