Los dóberman y el enemigo
España siempre la gobiernan animales. Es nuestro triste sino. Hasta noviembre, estuvieron a cargo del ejecutivo los camaleones, que cuando tienen responsabilidades de gobierno se ponen azulones, y cuando pasan a la oposición, rojo pastelón. Desde noviembre, nos gobiernan los dóberman.
Y parece que han llegado rabiosos: estamos asistiendo en estas primeras semanas de gobierno a una serie de campañas coordinadas por el Partido Dóberman (PP) y los medios de comunicación afines a la derecha radical: por un lado, una campaña de desprestigio no de los sindicatos –que esos a veces no necesitan campañas para desprestigiarse- sino de la forma en que la clase obrera decide organizarse para defender los derechos que ellos pretenden eliminar, y por otro lado con una campaña de terrorismo institucional contra jóvenes que han salido a la calle a demandar algo tan básico como calefacción en sus institutos.

Les presento a Javier Espinosa, es el de la foto, ¿creen ustedes que éste hombre de más de 60 años, corpulento, que no fuerte, si no más bien alimentado con generosidad y disfrute del buen comer, con una altura que no debe llega al metro sesenta, es capaz de elevar su pierna hasta el lumbar de todo unos señores policías y propinarles patadas y puñetazos como para generarle serias lesiones? En mi opinión, estas acusaciones son evidentemente falsas, y es lamentable que este juicio siga adelante, pero así es la justicia.
Este año, por circunstancias de la vida y de la política (que son casi lo mismo), he conocido a bastantes personas nuevas. Todas ellas interesantes. La más interesante, sin duda el hallazgo de este año, ha sido doña 