Yo, con la edad, me he convertido en un llorón. Pero es que me imagino lo que tiene que estar pasando por la cabeza de Mari Carmen, la señora de 87 años a la que un fondo buitre ha desahuciado de su casa esta mañana, sin haber dejado de pagar el alquiler un solo mes en 70 años, y se me saltan las lágrimas.
No es ya que le hayan robado su casa: es que le han robado su vida y la posibilidad de morir donde vivió con sus padres, en esas habitaciones llenas de cosas, donde cada cosa es un recue...