No estamos todos… faltan los titiriteros

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La izquierda tiene que aprender a gobernar. Y tiene que hacerlo con dos renuncias: una, a su autoatribuida superioridad moral, esa que nos hace siempre exigir para nuestras actitudes una comprensión que jamás concedemos a las actitudes de los demás; dos, debe renunciar a unos miedos y a unos complejos que nos han llevado a aceptar el marco ideológico y cultural del Partido Popular.

La semana pasada, nuestra –y hablo en primera persona, porque ésta es una crítica que hago desde dentro, por lealtad, y sin ánimo destructivo alguno, ni siquiera con anuncio de retirada de apoyo, ni de dar lección alguna, sino simple y llanamente para lo que se hace la crítica, que es para mejorar- actitud confusa, una concatenación sorprendente de errores y esa autoatribuida superioridad moral de la que hablaba al principio, tuvieron como consecuencia indirecta –bien es cierto que no buscada- que dos jóvenes artistas que representaban una obra de teatro con títeres en la calle, en el marco de una programación de carnaval organizada por el Ayuntamiento, acabaran en la cárcel falsamente acusados de enaltecimiento del terrorismo.

Ni Ahora Madrid ni el Ayuntamiento de Madrid, ni ninguno de sus cargos institucionales presentaron denuncia alguna por tales hechos. Sin embargo, una cadena de errores desencadenada, precisamente, por la negativa a asumir desde el principio el error, va creciendo y termina con que un juez dicta la entrada en prisión sin fianza de los dos titiriteros bajo acusaciones de enaltecimiento del terrorismo.

Además, se ha tratado de responsabilizar a los artistas encarcelados por varias vías, la primera, que me parece terrible, es desvalorizando su trabajo, sin siquiera haber visto la obra, asegurando que la obra es deleznable, y otras cosas por el estilo. Casi nadie de quienes han dicho tal cosa han visto la obra. Yo me he molestado en verla y, francamente, pues no me parece en absoluto deleznable, si por deleznable entendemos toda esa basura que nuestras televisiones emiten constantemente tanto en horario infantil como de adultos. Tiene momentos ciertamente graciosos, describe personajes que reflejan muy bien la hipocresía de la beatería española –que estamos viendo estos días en acción a izquierda y a derecha- y es cierto que no es una obra para niños, pero no porque haya algo en ella que los niños no puedan ver, sino porque no tienen aún los criterios y los elementos para poder entenderla correctamente. Como en cualquier obra de títeres, en ella hay cachiporrazos y trastadas que pueden entretener a cualquier niño, al margen de que entienda mejor o peor el texto y el contexto.

El primer error cometido por el ayuntamiento de Madrid, y el que ha desencadenado el resto, es haber asumido el marco en que la derecha quiere colocar todo esto: la obra debió no debió representarse, o debió ser interrumpida. Es justo lo que hizo el ayuntamiento: poner la obra en cuestión. A partir de ahí queda con las manos atadas para cualquier actuación mínimamente racional posterior. Como mucho, tras la conclusión de la obra, y comprobado que había algunos padres y madres que se sintieron molestos o incluso ofendidos, un representante municipal podía haber hablado con ellos y haberles pedido disculpas. Con eso tan sencillo, el caso estaría zanjado, y el Ayuntamiento y Ahora Madrid tendrían las manos libres para posteriormente, por una parte, defender a los artistas que ha contratado, así como las libertades de creación y de expresión, y por otra parte, resistir con credibilidad a los ataques de la derecha cavernaria. En lugar de hacer eso, el Ayuntamiento y Ahora Madrid comienzan a emitir comunicados contradictorios con dos objetivos: desmarcarse de los artistas, que quedan desamparados ante la maquinaria represiva de la derecha, y dos, tratar de evitar que la cosa crezca hasta que alguien tenga que dimitir, más allá del programador responsable directo de la presencia de la obra en los festejos de Carnaval. Con los titiriteros encarcelados, y un escándalo político monumental a nivel nacional, ya no podemos ampararnos en exigir que nos comprendan a a aquellos a quienes nosotros no comprendimos, con razón, cuando se fueron a un spa. Esto es algo que parece comprender la Concejala de Cultura, Celia Mayer, que el lunes puso su cargo a disposición de la alcaldesa, aunque la alcaldesa no parece haberlo entendido, porque no se lo aceptó.

¿Qué es lo que ha pasado realmente y por qué hemos reaccionado de esta manera tan caótica, irracional y desesperada? En mi opinión, algo muy sencillo: han actuado nuestros complejos, unos complejos que proceden de que, consciente o inconscientemente hemos aceptado el marco cultural e ideológico que la derecha ha impuesto en las últimas dos décadas de gobierno. Si el problema hubiera sido con otro tipo de función, probablemente, no hubiéramos llegado a este punto. Se hubiera actuado bien, poco más o menos, como digo un poco más arriba. Pero no. En la obra aparecía un cartel, como instrumento de ficción, es decir, como elemento narrativo, necesario para contar la historia que se quería contar, en el que se podía leer “Gora Alka-ETA”.

La aparición de esas palabras es el tipo de cosas que nos pone extremadamente nerviosos en la izquierda, e inmediatamente, cuando aparecen, todo el mundo se pone a sobreactuar para ver quién es el que más lo rechaza: en este caso, se acusa a los artistas de zafios y groseros, se dice, sin verla, que la obra es deleznable y, en definitiva, inflamos nosotros mismos una bola que desencadena la acción represiva de la derecha, que, conocedora de nuestros miedos y complejos, rápidamente aprovecha la ocasión para meternos una cuña donde más nos duele. E insisto, porque no podemos ni debemos parar de recordarlo: dos jóvenes están en la cárcel acusados de enaltecimiento del terrorismo, y se utilizan como agravantes sus ideas políticas de carácter anarquista. Nos guste o no, somos corresponsables de ello.

Entiendo que el Gobierno municipal de Madrid está inmerso en procesos que pueden solucionar problemas históricos de la ciudad y otros que surgieron como consecuencia de la gestión nefasta y corrupta del Partido Popular que nos precedió, como entiendo también que hay intereses económicos que se están jugando mucho y que van a ponernos todas las trampas que puedan en el camino, pero esta trampa nos la hemos puesto nosotros solitos, con muy poca ayuda de la derecha, que se ha limitado a aprovechar la ocasión que amablemente le hemos puesto delante.

¿Tiene solución? No sé si toda esta bola de nieve se puede parar o no, pero si yo fuese el alcalde de Madrid, trataría de hacer lo siguiente:

1.- Aceptar la dimisión de Celia Mayer, no por programar la obra de marras, sino por los gravísimos errores que se han producido durante la gestión de la crisis, errores que iban encaminados, precisamente a evitar tener que presentar dimisiones.

2.- Ofrecer a los titiriteros encarcelados todo el apoyo jurídico del Ayuntamiento de Madrid, dado que fueron contratados por el consistorio, y que –al margen de la opinión que tengan algunos y algunas de la calidad de la obra- estamos convencidos de que no sólo no han cometido delito alguno, sino de que les amparan las libertades de creación artística y de expresión.

3.- Reponer a Guillermo Zapata en el cargo de concejal de Cultura, como muestra de rechazo al marco cultural e ideológico en que quiere que juguemos la derecha cavernaria.

12 Responses to "No estamos todos… faltan los titiriteros"
  1. Pedro Fresco dice:

    Bastante de acuerdo con lo que ha dicho pero tengo que insistir en un punto: La obra no era para niños, y se contrató para unos actos en los que se sabía que muchos niños irían a verla, luego la contratación es un error. Hubiese sido fantástica para un ciclo cultural pero no para el carnaval y hay que entender que los padres se enfaden ante un espectáculo que no es infantil y que sus hijos no podrán entender.

    De todas formas el problema principal no es lo que haya hecho el ayuntamiento de Madrid, el problema es cómo se pueden aplicar las leyes de forma absolutamente arbitraria en un país democrático. Que los titiriteros estén en la cárcel resulta escandaloso y un atentado a las libertades, y eso creo que es más importante que los comunicados del ayuntamiento de Madrid.
    No solo hay que exigir su liberación sino también responsabilidades al juez y a los implicados en su detención. Y además hay que cambiar la ley o las leyes que estén permitiendo esta arbitrariedad judicial.

    Respecto a sus puntos: Absolutamente de acuerdo con el nº2. Con el nº1 y nº3,..Pues yo no sé si Mayer tiene que dimitir o no, pero lo que sí dije siempre es que Zapata no debió dimitir en su momento ( http://larepublicaheterodoxa.blogspot.com.es/2015/06/el-concejal-guillermo-zapata-y-la.html ) y, por tanto, su rehabilitación me parece una buena idea, no ya por la cuestión del marco cultural que dice usted sino por una cuestión mucho más transversal: Acabar con esta inquisición bienpensante que es capaz de destruir la vida pública de una persona por cualquier nimiedad.

    Saludos,

  2. Fernando BV dice:

    No puedo estar más de acuerdo con usted, sin que sirva de precedente. Esta batalla (la del marco cultural y los complejos) se comenzó a perder el día en el que la alcaldesa dejó a Guillermo Zapata a los pies de los caballos en una entrevista con la «incisiva periodista» del Objetivo. Nunca debió dimitir, y mucho menos pedir perdón, por algo que no había hecho. Debemos aprender de una vez que jugar a su juego no sirve de nada, pues los que nos odian lo van a seguir haciendo hagamos lo que hagamos, y cediendo perdemos el apoyo de los nuestros. Me recuerda a cuando Zapatero intentó templar gaitas con la Iglesia con lo de los colegios concertados, en la esperanza de que iban a dejar de atacarle, o con la memoria histórica. Para la caverna sigue siendo un rojo peligroso, culpable de todo, y encima, nos quedamos sin unas leyes como Marx manda. Ya está bien de tener complejos, ya está bien de centralidad mal entendida. Cuando te disfrazas de lo que no eres, solo puedes equivocarte.

  3. ártabro dice:

    En política, no basta ser bien intencionado, se debe ser competente también. Y mucho me temo que en el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid, sobran los incompetentes.
    Asumir la gestión de un municipio, de la envergadura de Madrid, sin un equipo de gente preparada, acaba pasando factura.
    Basta que surja un problema de orden menor, para hacer visibles las contradicciones y chapuzas organizativas.
    Tienen que actuar de inmediato y colocar a personas capaces al frente de los negociados, naturalmente si no quieren, cada día, tener que apagar uno o varios incendios que surgen de manera espontánea o provocados.

  4. Pedro Silverio dice:

    Me ha convencido en sus medidas sin fuera alcalde, aunque discrepo en algunos puntos del análisis. Se ha ganado un plato de torreznos esta mañana

  5. surco dice:

    Pues mire, yo no he visto la obra con lo cual mi opinión no es completa, pero por la sinopsis, puedo estar de acuerdo en que quizá no fuese adecuada para un público infantil en un acto de carnavales. Se pide disculpas y se acabó. Sacar todo esto tan de quicio me parece una aberración potenciada por las ganas de algunos de no hablar de Barberás, Valencias, Matas y compañía que es de lo que deberían de estar hablando bastante más los telediarios. Estoy de acuerdo con usted. Le estamos haciendo el juego a la derecha. Primero en la gestión de Mayer ( que tiene que dimitir) mas pendiente en enterarse de cual es la carta ganadora a la que quedarse para salvar el culo que de lo que ha pasado de verdad y luego algunos medios siguiendo el señuelo. …y aquí los paganos, los titiriteros. No se si su obra es buena o mala, pero suponiendo que lo segundo fuese delito, a Gallardón tendrían que meterle la perpetua por lo perpetrado con Garci cuando hizo de Isaac Albéniz.

  6. Hay que olvidar ya la monserga esa de que hay que gobernar para todos. O se gobierna para el pueblo o para la oligarquía. Y la derecha ya sabemos para quién gobierna. La izquierda no puede gobernar pensando en no molestar a la derecha, entre otras razones porque la derecha siempre se va a molestar.
    Por lo demás, tiene usted más razón que un santo (es más, voy a pedir al Vaticano que le canonicen)

  7. Zenon dice:

    ¿Cuánto falta para el blanqueo de ETA?

    El hecho de que un par de imbéciles escriban un panfleto anarcoide en forma de teatro de guiñol no tiene tanta importancia. España –y otros países– está llena de rincones lúgubres y mohosos repletos de individuos «alternativos» representando estupideces. El problema, como todos sabemos, es que individuos como los mentados sean contratados por el Ayuntamiento de la capital para amenizar el carnaval a grandes y pequeños. Que los titiriteros en cuestión apuñalen monjas y ahorquen jueces en locales de okupas no pasa de ser una más de las «performances» que los radicales de la nada ofician en esta España de pandereta. Que lo hagan en un parque repleto de niños y padres, mediante la convocatoria de una concejalía, entra dentro del apartado psiquiátrico de la gestión municipal. Pero no vengo aquí a manosear de nuevo un asunto que lleva ya rolando una semana y que ha volcado buenos litros de tinta. Vengo a por otra cosa.

    ¿Cuánto tiempo falta para que se considere la situación penal de los presos de ETA un asunto a debatir? El hecho de que destacados políticos de emergencia reciente hayan polemizado acerca de la libertad de expresión –y el derecho a juguetear con el nombre de ETA– invita a considerar que el debate sobre el futuro de ese colectivo encarcelado está a dos calles vista. Los titiriteros, de hecho, han precipitado algo que algunos llevan cociendo en interiores desde hace algún tiempo, pero que por prudencia escénica han preferido guardar hasta momentos más apropiados: propiciar la excarcelación de etarras.

    La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, sin ir más lejos, ha dado soporte a pancartas que jugueteaban con el nombre de ETA, de la misma forma que miembros de IU o de Podemos han lamentado la «represión» sufrida por este par de desgraciados después de haber hecho apología del terrorismo. Es el previo a considerar, una vez tomado el poder, el cambio de consideración hacia el colectivo de individuos que ha sometido al país a décadas de sufrimiento y sangre. No habrá de pasar mucho tiempo antes de que la extrema izquierda que el PSOE ha aupado al poder municipal –de momento– considere a los presos de ETA como una rémora que impide el desarrollo de la democracia adanista que han traído como buena nueva para suerte de todos los españoles. La extrema izquierda siempre ha coqueteado con el léxico etarra. Los asesinos son «activistas», la banda de criminales es un «movimiento político» y la actividad terrorista es la «lucha armada». Eso no hace falta esperar para oírlo: ya se está utilizando por gente como la alcaldesa Carmena. El siguiente paso es considerar que la ETA fue un instrumento útil para la consecución de la democracia en España, argumento que algunos siempre manejan de forma absolutamente perversa. El último es, una vez conseguido el poder, proceder a la revisión de los expedientes, considerar que ya han purgado suficiente y promover una «reconciliación» mediante su excarcelación, ya que la Justicia no puede ser venganza y tal y tal. Han censurado mucho al ministro del Interior, Fernández Díaz, por decir que el entorno etarra –que existe, y tiene representación parlamentaria– prefiere un gobierno en el que ande por medio Podemos que uno del Partido Popular, cuando lo que ha dicho tiene todo el sentido del mundo. Si yo fuera un convicto de la ETA daría botes de alegría si llegara al gobierno gente que cree que decir «Gora ETA» es un derecho artístico –y lo aplaude encantado– en lugar de gente que piensa todo lo contrario. Los primeros acabarán con la dispersión y terminarán procediendo a mi excarcelación. Los segundos me mantendrán dispersado. Pongo en marcha el cronómetro para ver qué tarda en desperezarse el monstruo. La señal de salida la han dado un par de idiotas. Permanezcan atentos.

    Carlos Herrera
    ABC

    • Andrés dice:

      En efecto, hemos caído en la trampa ideológica de la derecha; más de lo que nos suponemos. En lugar de defender el principio elemental que consagró la Revolución Francesa, de que las palabras son una cosa y los actos otra hemos aceptado el resbaloso concepto de «apología de la violencia». Aplicada originariamente en el contexto de la denominada «lucha contra el terrorismo» , hemos pedido sólo como compensación que además de la violencia política (de izquierda) se incluyera también en el mismo saco penalizador la sexual, racial, homófoba…El resultado es ésto.¿Qué se puede entender por incitar a la violencia o a la homofobia?Vaya usted a saber. ¿Se puede escribir tranquilamente una tesis sobre los anarquistas rusos sin tener que trufarla de condenas morales?¿Y analizar tranquilamente el papel de la banca judía en la primera mitad del siglo pasado?No quisiera mostrar equidistancia. No me cabe duda de que la derecha es la principal beneficiaria de este clima en que todos podemos acusarnos los unos a los otros de apología de algo. Al fin y al cabo ésta es una labor inquisitorial en sentido estricto, pues se justifica en la necesidad de perseguir el mal hasta sus raíces en la mente humana. Y en ello la derecha nos saca siglos de ventaja en experiencia y medios (informativos y de los otros). Hay un autor belga, Jean Bricmont, que escribió un libro al respecto «La République des censeurs», en el que cuenta como anécdota que en su país el único odio que puede verbalizarse es el el que existe entre flamencos y valones, porque, si se persiguiera con el rigor que marca la ley para este tipo de delitos de opinión, medio país estaría en la cárcel. En fin, que tu artículo es necesario, porque mientras se consigue que desaparezca esa aberración jurídica de los delitos de apología, no se puede dejar a los titiriteros solos ante los morlacos de la derecha mediática. Pero que mientras sigan existiendo éstos resbalosos tipos penales no ganaremos para sustos. Por si cabía duda ,quien me precede en los comentarios se ha tomado la molestia de mostrarnos las embestidas de uno de los miuras más conspicuos.

      • Zenon dice:

        Mal momento ha escogido usted para traer a colación a los belgas.
        Y no; no estamos hablando de delitos de opinión ni de «apología de la violencia» Estamos hablando de apología del TERRORISMO.

        Y,hablando de morlacos y Miuras le dejo extracto y enlace al poeta:

        «…Crepúsculo de los bueyes
        está despuntando el alba.

        Los bueyes mueren vestidos
        de humildad y olor de cuadra;
        las águilas, los leones
        y los toros de arrogancia,
        y detrás de ellos, el cielo
        ni se enturbia ni se acaba.
        La agonía de los bueyes
        tiene pequeña la cara,
        la del animal varón
        toda la creación agranda…»

        http://www.poesi.as/mh36020.htm

        Espero sepa disculpar el sesgo machista tal denostado actualmente

  8. Zenon dice:

    ¿Operación blanqueo de ETA?

    Han sido muchos episodios y en un corto espacio de tiempo. Y, además, aglutinando a actores de los diferentes escenarios de la sociedad española, lo que convierte la situación en, cuando menos, preocupante. Hablo de periodistas. Hablo de políticos. Hablo de jueces… No sé si es una operación coordinada (seguro que me acusan de ver fantasmas en la oscuridad) pero… qué casualidad, todo palabras que sirven para blanquear al entorno de ETA. Sobre todo a sus secuaces que primero estuvieron en la trama asesina, luego aplaudieron y ahora guardan silencio sobre los atentados de los terroristas, cuando las armas echaban fuego y llenaban cementerios.

    El ex preso y actual dirigente de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi.
    Me refiero a las llamadas del ‘aspirante’ a vicepresidente y ahora critca-periodistas Pablo Iglesias, a la izquierda abertzale. A sus gestos, a sus guiños, a su defensa… Pero ahora, aún más, bautizando al condenado por terrorismo Arnaldo Otegi como líder de paz y preso político.

    Y me refiero a esa entrevista televisada en horario de máxima audiencia, también al mismo personaje. (Seguimos con la coincidencia temporal). No critico que se le entreviste (allá cada cual) pero sí el tono de la entrevista, en pleno expansionismo político de Otegi para hacerse con las riendas de la izquierda abertzale. Y cuestiones y preguntas más propias de su jefe de campaña que de un periodista ácido… Algunos hablan hasta de ‘dulzura’… Pero, además, con antelación, tuvimos que asistir y leer previas de esa entrevista. Alguna, incluso, equiparando la de Otegi con la que justo una semana antes se realizó al presidente del Gobierno… Toda una declaración de intenciones.

    El líder de Podemos, Pablo Iglesias.
    Ahora asistimos a la invitación de Podemos y de Izquierda Unida al mismo dirigente radical para que dé una conferencia en Bruselas, en el Parlamento europeo, como si Otegi fuera la gran referencia de la democracia en el País Vasco. ¿Silencio y pasividad en el resto de formaciones? Pues algo de eso hay. En ese Parlamento hay víctimas de ETA que sí deben ser escuchadas.

    Pero quizá, con todo, lo más preocupante que hemos vivido estos días han sido las declaraciones de un magistrado en activo de la Audiencia Nacional (órgano que se creó para luchar contra ETA), Ricardo de Prada. Primero, la imagen: un juez en activo debatiendo junto a Iñigo Iruin, histórico abogado de terroristas. Difícil de digerir. Pero, además,habló de torturas generalizadas y conocidas en su institución, habló de una Audiencia Nacional politizada… todo un discurso anti sistema

    El magistrado de la Audiencia Nacional Ricardo de Prada.
    Claro que hubo torturas… y se publicaron y se condenaron. Pero no fueron generalizadas. Fueron episodios esporádicos que el propio Estado ‘limpió’. Yo escribí sobre ellas. No sé en aquel momento lo que decía este magistrado en público. Pero un juez en activo no puede y no debe decir que se produjeron de forma generalizada estas torturas y que él las detectaba ¿Y qué hacía? ¿Acaso todos sus compañeros prevaricaban? Y si se ha sentido influido políticamente, ¿por qué no lo ha denunciado? No vale una crítica genérica a la institución Nombres, fechas, protagonistas, pruebas… todo lo que sepa. Es un juez. Esas acusaciones antisistema solo sirven para reavivar la llama de los que todo lo quieren destruir. Solo sirve para que los que tratan de reescribir la historia del terrorismo de ETA y blanquearla se encuentren con un aliado.

    @lazaroelmundo

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