Oiga, no sea descreído. Es propio de gente de poca fe…

Derecho de información, libertad de prensa y democracia

21/11/2022

Algunas aclaraciones, que a veces nos liamos con estas cosas y nos olvidamos de que el derecho de información, que no es otra cosa que el derecho a recibir una información veraz, suele confundirse, a veces interesadamente, con otros dos derechos importantes, pero instrumentales para el anterior, como la libertad de expresión o la libertad de prensa.

1.- Libertad de prensa. Es el equivalente a la libertad de empresa en el mundo editorial: es la libertad que tenemos de poner en marcha un medio de comunicación. En teoría la tenemos todos. En la realidad únicamente pueden ejercer esta libertad quienes tienen medios para ello.

2.- Libertad de expresión. En la práctica es un derecho de toda la ciudadanía. Pero en la realidad es un derecho que sólo pueden ejercer los que tienen acceso a los medios de comunicación, es decir, los periodistas (y no todos) y sus propietarios.

3.- Derecho a una información veraz. Es un derecho de la ciudadanía, de todos y cada una de las ciudadanas y los ciudadanos, y es básico para que podamos tomar nuestras decisiones políticas de manera informada y verdaderamente libre. Es un derecho básico al que deben estar sometidas las dos libertades anteriores, y es frecuente que periodistas y sobre todo empresas informativas lo sacrifiquen en aras de sus intereses particulares.

Si no hay información veraz a disposición de la ciudadanía, no hay democracia, porque la ciudadanía no tomará sus decisiones en libertad, sino mediatizada por información no veraz. La sociedad tiene un instrumento para garantizarse una información veraz en democracia: es el estado. El derecho a una información veraz, como el derecho a la salud o a la educación, debe ser garantizado por el Estado.

¿Esto quiere decir que los medios de comunicación deben ser propiedad del estado? No necesariamente, y no todos. ¿Esto quiere decir que el estado debe tener algún tipo de exclusividad en la difusión de la información ? En absoluto. ¿Quiere decir entonces que el estado puede dictar la información o linea editorial alguna a periodistas y medios, o a establecer censura? No. Eso es una aberración.

Lo que quiere decir es que la comunicación y la información deben estar claramente reguladas, como lo están la sanidad o la educación. De la misma manera que el estado establece unos mínimos de calidad para las mascarillas que se usan en los centros sanitarios, o establece unos criterios para aprobar el uso de unos medicamentos y otros no; de la misma forma que fija qué contenidos minimos se deben impartir en los centros educativos para obtener títulos, e incluso que establece quién puede abrir un centro educativo y quién no, o cuáles son las ratios de alumnos en clase, de la misma manera, el Estado debe garantizar unos mínimos de calidad en los medios de comunicación a través de los cuales se proporciona la información de la que disponemos los ciudadanos y las ciudadanas para la toma de decisiones políticas. 

Es algo delicado, sin duda, y es fácil que los encargados de dicha regulación, que son los políticos, caigan en la tentación de sustituir regulación por algún mecanismo de censura encubierta. Pero es algo que hay que acometer sin duda alguna, especialmente en un momento como el actual en que estamos viendo que las malas prácticas de las redes sociales están cada vez más presentes en lso medios de comunicación y en que las fronteras entre información y «fantasía», por ser generosos, se difuminan.

Médicos, farmacéuticos y profesores, así como sociólogos, economistas, ingenieros, participan directamente o a través de sus organizaciones profesionales en la regulación de esos sectores de los que hemos hablado y de otros. Y no hay razón por la que no participen lo periodistas en la regulación de la comunicación y la información, pero si el estado no regula y controla la calidad de la información, sencillamente el derecho a una información veraz es una quimera, y la democracia lo será con él.

Vengo hablando de esto desde 2005 al menos.

NOTA. Escribo sólo con tilde cuando es adverbio por lo mismo que no le pongo cebolla a la tortilla: soy español.

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