La porterita es una fresca, me parece a mí…

¿Saben lo que les digo?

11/05/2005

No sé si será una falta de urbanismo esto que les voy a decir, pero a mí el Debate sobre el Estado de la Nación me la pela.

13 comentarios

  1. Pues muy mal, porque como ciudadano cívico, preocupado por el bienestar y el futuro de Españñññññññaaaaaaaaaa!! debería usted estar más atento al varapalo ideológico (parecido al vara + palo usado por algunos peperuzos para mostrar su disconformidad con la presencia de sociatas irredentos en manifestaciones a los que no son bien recibidos)que la derecha sociológica de toda la vida va a asestar al rojerío indecente que está vendiendo Espaaaaññññññññññññññaaaaaaaaaa!!. Luego, cuando vayan a buscarle los amigos de convencer con sopapos a los malos españoles, no se queje. Por rojo, ateo y masón.

  2. Pues que quiere que le diga, su actitud deja mucho que desear con respecto a sus ideologias, vamos digo yo……

  3. Le entiendo. Desde la perspectiva psicológica, de la cual me confieso lego, es lo que Daniel Goleman denomina el punto ciego (psicología del auto-engaño) o también táctica de la avestruz, como se decía mucho antes de conocer de la existencia de aquel procer. La progresia sensata prefiere no mirar cuando el primero de los suyos miente descaradamente y además le atizan con todo criterio.

    A mi me pasa lo mismo con los 59″: no aguanto la dramatización de la división actual de la sociedad en formato pildoritas para consumo de sectas.

  4. Yo es que soy más simple:
    ¿y por qué «se la pela»? Porque si no sé sus razones no puedo juzgar el tema.

  5. A mí no me extraña nada, pero nada, nada, nada que el Debate se la pele -¿qué se le pela?-. Es una consecuencia lógica de la tendencia diegolópezgarridista que se observa en las gentes de la izquierda no idiota. Abrazados al PSOE -hay muchas bocas que alimentar y poca teta de dónde succionar- no es posible un tránsito inmediato. Eso lleva sus pasos, no como San Pablo. Primero, un cierto desencanto, luego un tímido elogio aunque con leves críticas y al final, la inmersión.

    Don Ricardo se encuentra en estos momentos en transición de la fase uno a la fase dos: los políticos debaten de cuestiones alejadas de los verdaderos problemas pero eso sí, Rajoy es un facha. Por eso se la pela.

  6. «Primero, un cierto desencanto, luego un tímido elogio aunque con leves críticas y al final, la inmersión. Don Ricardo se encuentra en estos momentos en transición de la fase uno a la fase dos», dice imperialista.

    Ya veremos.

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